
Billy Horschel (-20) arrancaba hoy la cuarta y definitiva ronda del BMW PGA Championship enchufando un purazo de birdie desde unos doce metros. Y terminaba embocando otro más, en el segundo hoyo de desempate, esta vez para eagle, desde unos ocho metros…
Visto así habrá que convenir que el de Florida ha ganado en Wentworth por segunda vez en su carrera sencillamente porque tenía que ganar. No queda otra cuando un gran jugador anda tan fino en los greenes. Billy, de hecho, ha dominado con mano de hierro todas las estadísticas de putts de entre quienes han jugado esta semana las cuatro vueltas, con una media bestial de 25,25 putts por vuelta.
Aquí podría cerrarse el resumen o la crónica, pero un análisis tan escueto sabría a poco. Entre otras cosas, porque el último rival al que ha tenido que superar, Rory McIlroy (-20), también ha estado muy certero con el putter en las manos. Del mismo modo, el norirlandés pateaba para eagle en ese segundo hoyo de desempate, aunque su bola sólo llegaba a flirtear con el borde del hoyo, mientras la del estadounidense entraba mansa y por todo el centro.
Antes, en el primer hoyo de desempate, ya se había quedado fuera de la lucha Thriston Lawrence (-20), el jugador sudafricano que ya tiene casi asegurada su tarjeta de 2025 para el PGA Tour, precisamente a través del DP World Tour, y que va a hacer carrera, y de las buenas, al otro lado del Atlántico, que no le quepa a nadie la menor duda. Lawrence ha estado a punto de sorprender a los principales favoritos con una gran ronda final de 65 golpes, pero terminaba el torneo a 72 hoyos sin hacerle birdie a ninguno de los dos pares 5 finales, hoyos 17 y 18, y luego, en el primer hoyo de desempate, erraba la salida y terminaba haciendo bogey.
Lo de Rory, la verdad, merece mención aparte. Segundo la semana pasada en su tierra, Irlanda del Norte, y segundo esta semana, play off mediante, en Wentworth. Rory nunca puede dejarte indiferente: en el hoyo 17 y 71 del torneo se sacaba de la manga un eagle sideral, en total, durante las cuatro rondas, sólo se han hecho tres eagles en este par 5 tan enrevesado, y uno ha ido a hacerlo él cuando se encontraba entre la espada y la pared en la lucha por el triunfo. Después, es cierto, no le alcanzaba para hacer un birdie más en el 18 que le hubiera dado el triunfo después de errar groseramente el segundo tiro desde el centro de la calle…. En fin, si te ganan un torneo con un eagle de semejante factura en el segundo hoyo de desempate, poco o nada puedes reprocharte. Y nadie en absoluto debiera reprocharle nada. Cuánto gana un torneo cuando está él. Es como el día y la noche. Cuánto pesa su sola presencia. Todavía lo vamos a ver este año en tres citas más: Alfred Dunhill, Abu Dhabi y Final de Dubai, donde es muy probable que gane por sexta vez el ranking del circuito europeo, como colofón a un año que nadie a corto plazo, por desgracia, tendrá la lucidez de calificar como un gran año.
No ha sido el día de Matteo Manassero (-17), que hoy salía con tres golpes de ventaja y firmaba una tarjeta por encima del par. Pero el italiano no iba tampoco maldiciendo por las esquinas. Sigue sumando y se sigue poniendo los domingos mirando de frente al triunfo en las grandes citas. La semana que viene estará en el Open de España, quién sabe si no será en Madrid…
Adrián Otaegui (-11) ha sido el mejor de una Armada española que no ha metido a nadie arriba esta semana. El donostiarra, en todo caso, entregaba hoy un excelente 66 para ganar más de veinte posiciones en la tabla y terminar 18º. Una lástima esos dos putts de birdie más bien cortos que ha fallado en los hoyos 17 y 18 y que bien podían haberlo llevado al top ten final. Si hablamos de la Armada no queda más que asegurar que, en unos días, en el Club de Campo madrileño, seguro que canta otro gallo…


