
Las buenas sensaciones del jueves saltaron por los aires el viernes. No salió nada a derechas. Jugó mal, por supuesto, y además todo le salió peor. En cierto modo, se podría decir que el Emirates Golf Club se la devolvió a Jon Rahm (+2).
El primer día fue todo lo contrario. Sin un juego especialmente fino ni espectacular, más allá de lo que diga la propia piel del jugador, el de Barrika fue capaz de exprimir hasta el último palmo de hierba del recorrido dubaití. Hoy daba la sensación de que le estaba esperando.
Todo arrancó con un segundo tiro discreto en el hoyo 10 después de ponerla en la calle, seguido de una mala sacada de búnker. Más tarde, la salida del 12 es un buen reflejo de lo que ha sido su jornada. Falló el drive, cierto, y se marchó a la derecha, una zona donde te la juegas a la ruleta rusa. Se te puede quedar bien, en una zona de arena desde la que incluso se puede tirar a green, o se te puede quedar muy mal, por ejemplo metida en un arbusto. Pasó lo segundo. Era lo que tocaba hoy. A Jon se le enredó la bola en una maraña de ramas secas, suspendida en el aire. Podía dropar con penalidad, pero decidió jugársela. Le pegó con todo, pero salió blanda y acabó 15 metros más adelante, ahora sí dentro de un arbusto. «El dropaje tampoco me garantizaba demasiado, había muchas opciones de que se hubiera quedado dentro de una huella», explicó al acabar la ronda.
En el 12 cayó el primer doble bogey. Después pegó un mal tercer tiro en el 13, falló la salida en el 14, se le escapó una buena opción de birdie en el 15, muy mala salida en el 16 (bogey), otro error grave desde el tee en el 17 (par salvado con apuros), y a la izquierda que todavía es más extraño, mandó la salida del 18 al agua, por error de palo, ya que no debería haber pegado el driver, y se volvió a ir al agua después de dropar (doble bogey). Lo siguiente, como si de un círculo macabro se tratara, fue una salida aceptable en el hoyo 1, un poco por la izquierda, pero no muy mala, que terminó con la bola pegada a un tronco (bogey).
Ha sido una de las peores secuencias de Rahm en su carrera. Parcial de seis más en ocho hoyos. Fin de la historia. Se colocaba con un acumulado de +3 y el corte se convertía en una quimera. No ha terminado de jugar bien en ningún momento, aunque quizá la suerte ya no le ha sido tan esquiva. Ha conseguido dos birdies en el 6 y 9, con dos putts de media y larga distancia, para acabar con 77 golpes y un total de +2. Es la cuarta peor tarjeta de Rahm en su carrera, y no ha sido la peor por el putt de casi nueve metros que ha metido para despedirse. El día de hoy sólo es superado por tres 78: Estrella Damm Andalucía Masters en Valderrama en 2021 (primera ronda), US Open de Shinnecock Hills 2018 (primera ronda) y The Open Championship 2018 en Carnoustie (segunda ronda).
A la vista de los campos, se puede decir que el Emirates se añade a la lista de monstruos que han derriba a Jon en combate. Eso sí, el vizcaíno no le pone un pero al recorrido de Dubai. «Claro que voy a volver el año que viene. Si el calendario me lo permite, estaré aquí. Nada tiene que ver el resultado con el campo. He jugado muy mal, no ha salido nada, pero el recorrido me encanta. Quiero volver a jugar aquí. La preparación es magnífica. No es nada fácil encontrar un rough tan largo y duro fuera de los Grandes», afirma.
¿Y qué le ha pasado a Rahm hoy en Dubai? Esa es la pregunta del millón. No es Jon amigo de hurgar en la herida cuando las cosas no van bien. De hecho, se esforzó tras la vuelta en quitar hierro a lo sucedido. «Estoy muy fastidiado porque quería jugar bien y darme una opción el domingo. No me gusta hacer una de las peores vueltas de mi carrera. Me molesta porque he jugado mal, pero no pasa nada, lo bueno es que estamos empezando el año y queda mucho tiempo por delante para arreglarlo. Es sólo un mal día. Hay que ver las cosas con perspectiva y concederle la importancia justa a un mal día o una mala semana», señala Jon.
Tiene razón Jon en que no se trata más que de una semana mala, pero a efectos de su clasificación para la Ryder es una bala perdida, y no va a tener muchas este año para sumar puntos, más allá de los Majors. Es evidente que el español debería ser una de las elecciones para Bethpage si no consigue meterse en el equipo por sus propios medios, pero también está claro que él quería clasificarse y esta semana ha perdido una oportunidad importante de sumar.
Eso sí, quizá lo más positivo de un día para olvidar es que técnicamente tiene claro lo que ha fallado y lo que hay que hacer para corregirlo. «Lo sé y en cuanto llegue a Arizona lo voy a trabajar con Dave Phillips. Tengo una idea muy clara de lo que ha fallado hoy», sentencia. Próxima parada: LIV Golf de Riyadh en dos semanas.



El problema se llama «corte». Queda demostrado lo que ha hecho el LIV con su cabeza. En un primer torneo de la PGA siempre hubiera estado para ganar y preparado. Le espero en un segundo torneo puntuable. Bajo presión pienso que ya no será el mismo en el futuro, y ser número1 olvídate.