«Mi plan es estar en Bethpage». Jon Rahm lo puede decir más alto, pero no más claro. Y lo normal es que el golfista de Barrika esté allí en Nueva York defendiendo los colores de Europa en la Ryder Cup, pero la historia tiene gato encerrado y conviene contarla bien para no llevarnos después sorpresas desagradables.
Como saben, el campeón del Masters y el US Open fue castigado el año pasado por el DP World Tour con una fuerte multa económica y una sanción de algunos torneos sin jugar. La razón ya la saben: jugar torneos de LIV Golf en la misma semana que se disputan eventos del DP World Tour sin el correspondiente permiso para hacerlo. Es decir, las sanciones que han recibido todos los miembros del Circuito Europeo que han jugado en LIV Golf y que religiosamente han ido cumpliendo prácticamente todos. El último, de hecho, fue Sergio García, que pagó su multa para hacerse miembro de nuevo del European Tour.
Pues bien, para poder jugar el Open de España en octubre del año pasado, Jon tenía que hacer frente a esa sanción. Además de su interés siempre de jugar este torneo, el de Barrika debía hacerlo para cumplir con el mínimo de eventos estipulado por el DP World Tour para seguir siendo miembro, condición indispensable para jugar la Ryder Cup. Jon no pagó, pero en connivencia con el circuito lo que hizo fue recurrir la sanción ante un arbitraje judicial. Lo mismo que hizo, por ejemplo, Tyrrell Hatton. La apelación de Rahm provocó la suspensión cautelar de la sanción del DP World Tour a la espera de que decida el juez.
Así las cosas, Jon se encuentra ahora mismo en una situación en la que puede jugar torneos del Circuito Europeo sin necesidad de afrontar las multas y demás sanciones. Sin embargo, la espada de Damocles sigue encima de su cabeza, pendiendo de un pelo de crin de caballo. ¿Qué pasa si el juez que estudia la causa decide antes de la Ryder Cup? ¿Podrá jugar en Bethpage? ¿Pagará la multa y cumplirá la sanción por estar con el equipo europeo?
Rahm no quiere ni oír hablar del asunto. «No sé que va a pasar. Sólo espero que no decidan sobre la apelación antes de la Ryder Cup. Creo que no sería bueno para nadie. No sé lo que pasará en el futuro, pero lo que tengo claro es que mi plan es estar en Bethpage», asegura. Nada quiere hablar del asunto, pero la espada sigue ahí. Todo el mundo da por hecho que no sucederá antes de la Ryder Cup, pero nadie lo puede descartar al ciento por ciento. Veremos si finalmente se llega a ese puente y una vez allí cómo se cruza.
Sea como fuere, aunque no suceda antes de la Ryder y las partes puedan salvar Bethpage, el problema no se le habrá evaporado como por arte de magia al señor Damocles. Seguirá estando ahí el filo cortante y el siguiente conflicto se podría plantear con el Open de España en octubre en Madrid. Jon lo quiere jugar. Sí o sí. Pero, ¿qué pasaría si el juez decide entre la Ryder Cup y el Open de España (hay un par de semanas) y le da la razón al DP World Tour? Si algo ha dejado claro Rahm es que no está de acuerdo con la sanción y nunca ha tenido la intención de pagar la multa, al menos en la cuantía que indica el DP World Tour. Llegado a ese punto, la pregunta del millón es: ¿pagaría Jon la multa por jugar el Open de España? De momento, el golfista vizcaíno no quiere ni plantearse ese escenario, aunque antes o después acabará llegando. Nadie duda de que el arbitraje le dará la razón al DP World Tour, más que nada porque hay jurisprudencia, como demostró la sentencia de 2023.




El que quería hacer crecer el golf en España. Debido a su gracieta de irse al LIV nos hemos quedado al final sin ver el PGA en Movistar. No le hagáis tanto la rosca.
Muy fan de la periodista Paraguaya. Que no mienta con pamplinas.