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La odisea, el ejemplo y la humildad de Manassero

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Matteo Manassero parece ya casi un veterano del European Tour. Y en cierta medida lo es, puesto que se encuentra en su sexta temporada en la primera división del golf continental y han pasado más de cuatro años y medios desde que consiguiera en Castellón su primer triunfo. Pero tampoco deja de ser un joven que acaba de cumplir 22 años y que necesita seguir haciéndose, puliéndose. Y es bien sabido que uno, a la edad que sea, termina aprendiendo más en las épocas de marejada que en las de bonanza…

El italiano acaba de quemar una etapa en este sentido. A principios de 2014 inició un exigente proceso de cambios en el swing con un objetivo principal: ganar distancia. Una idea tan legítima como ambiciosa. Pero la temporada se fue convirtiendo poco a poco en un pequeño infierno, aunque todavía consiguiese dos o tres buenos resultados, producto de su innegable talento. Ocurría que estaba perdiendo fiabilidad en el juego largo y, por contagio, también iba sumando desconfianza al resto de las parcelas del juego. Había acabado el año 2013 en el puesto 43º del ranking mundial y finalizaba 2014 en el 147º. Así, hasta llegar al inicio de este 2015, donde realmente tocaba fondo. Cada vez que se subía a un tee era poco menos que un suplicio…

Manassero se armó de valor y humildad para dar marcha atrás. Necesitaba recuperar su esencia y a día de hoy ya se puede hablar de una clara recuperación: ha pasado el corte en sus últimos cinco torneos después de haberse quedado fuera del fin de semana en las primeras cinco citas del año, arrojando en aquel tiempo una media de 75 golpes por vuelta. Hoy, su media por vuelta en las últimas cinco citas es de 72,05, habiendo jugado además en campos tan complicados como el Golf du Palais Royal de Agadir, El Prat o Wentworth.

Su odisea profesional es un buen ejemplo, otro más, de la necesidad de tener muy claro un principio básico: hay que sacar partido, sobre todo, de los puntos fuertes que uno tiene y medir con precaución los grandes cambios y las transformaciones bruscas de perfil. Su ambición de mejora, necesaria y valiosa, debe ir por otros cauces. De hecho, la idea que Matteo está ya materializando junto a su equipo de trabajo pasa por ganar distancia, sí, pero como producto del trabajo en el aspecto físico, sin modificar las coordenadas técnicas del swing. El testimonio del jugador a Tengolf en este sentido tiene un gran valor e interés (VER VÍDEO). Entre otras cosas, porque habla por sí solo de la talla humana de este gran jugador de golf.