Marco Penge (-17) ha ganado el Hainan Classic y estrena al fin su palmarés victorioso en el DP World Tour. ¿Al fin? Maticemos: no es que lleve demasiado tiempo persiguiendo tal objetivo este joven inglés de 26 años, pues al fin y al cabo la temporada pasada (2024) fue la de su debut en el circuito; se trata más bien de que era algo que, quien más, quien menos, sospechaba que tenía que ocurrir. Penge no había llegado a la élite para ser un cualquiera, un esforzado de la ruta. No le va tal perfil. Es un pegador descomunal, prácticamente a la altura de Rory (y no es ninguna exageración), es valiente, muy valiente, y es un notable pateador… Para qué queremos más.
Y ahora llegamos al punto crucial: si Penge encuentra la manera de ser un jugador más consistente, nos encontraríamos indiscutiblemente ante un sólido top 50 el mundo. Y no es algo que pueda decirse de cualquier jugador. El año pasado sufrió hasta el último instante para mantener los derechos de juego y corría el peligro de ser devorado por la ansiedad y las prisas, en vista de las altas expectativas que recaían sobre él, así que este triunfo puede ayudarle definitivamente a convertirse en otro tipo de jugador, menos irregular.
“Esto significa un mundo para mí. Quería demostrarme y demostrar a todos el jugador que soy”, señalaba emocionado minutos después de cantar victoria. Ahora le toca seguir demostrando qué clase de jugador es y cuánta hambre tiene, porque además este éxito lo ha catapultado al próximo PGA Championship, segundo Grande del año, a través de del Asian Swing del circuito europeo. A ver de qué es capaz en Quail Hollow, aunque el simple hecho de pasar el corte ya debiera considerarse un paso adelante, tampoco corramos tanto (es el segundo Grande que juega en su carrera, tras el Open de 2023, donde no pasó la criba del viernes).
Penge ha firmado una tarjeta dominical de 67 golpes, a pesar de arrancar con un bogey en el hoyo 2, primer par 5 del Blackstone course, para ganar con la enorme autoridad que demuestran esos tres golpes de ventaja finales sobre sus inmediatos perseguidores, Sean Crocker (-14) y Kristoffer Reitan (-14). Una secuencia de siete birdies en nueve hoyos, los que van del 6 al 14, decantaban abruptamente la balanza a su favor. Quizá llega demasiado tarde a la carrera de la Ryder, pero nunca se sabe con este tipo de jugadores tan explosivos. Si no es para meterse en la escuadra de Luke Donald, que eso serían palabras mayores a estas alturas, si al menos para hacer ruido y ganar cuajo y prestigio de cara a futuras ediciones.
Eugenio Chacarra (-9) ha estado más cerca de lo que parece de dar la segunda gran campanada en tan poco tiempo. Es cierto que al final no lo refleja el resultado final, pues terminaba fuera del top ten y a ocho golpes del ganador, pero en realidad, bien metidos ya en la segunda mitad de la vuelta, el español se había erigido una vez más como uno de los principales candidatos al triunfo, con un parcial de cuatro menos por los primeros doce hoyos. Un último tercio de ronda para olvidar, con cinco bogeys en este tramo, terminaba relegándolo, pero el balance final de su semana es de nuevo sobresaliente.



