José María Olázabal empieza a sentir una ligera mejoría de sus tristemente famosos dolores de origen traumático que volvieron a atacarle con fuerza la semana del Open de España. El jugador vasco comenzó hace unos días con el tratamiento farmacológico y está experimentando una mejoría lenta, pero segura. Aún no hay fecha prevista de regreso a la competición, de hecho, ni siquiera puede pegar bolas en estos momentos, pero al menos sí siente que el dolor va remitiendo. Es luz al final del túnel.
Las molestias aparecieron levemente en el Masters de Augusta, justo después de firmar una gran actuación en el Trofeo Hassan II. Es ya un clásico. Nadie sabe más de este tema que el propio Olazábal y cuando llegan los meses de abril y mayo sabe que se tiene que poner en guardia. El dolor fue a más y se plantó en el Open de España muy tocado. Aún así, quiso hacer un esfuerzo para jugar el abierto de su país. Aguantó hasta el jueves por la mañana, con la idea de salir a jugar, pero cuando se preparó para bajar a desayunar no podía ni levantar el brazo por encima del hombro para peinarse. No había manera de jugar. Habló con Miguel Vidaor, director del Open de España, y se fue a casa.
Olazábal, que sabe muy bien cómo se las gastan estos dolores, apostó inicialmente por un tratamiento conservador. Sabe que la farmacopea, a base de cortisona, funciona, lenta pero funciona, pero al mismo tiempo te obliga a pagar un peaje muy elevado por las contraindicaciones que tiene este fuerte medicamento, los famosos efectos secundarios. Por este motivo, Chema optó por otras soluciones.
Lo primero que probó fue la cámara hiperbárica, pero no funcionó. Las molestias no remitían y llegó un momento en el que ni siquiera podía hacer fuerza con la mano, no podía ni ‘gripar’ el palo. Iban pasando los días hasta que finalmente apostó por la cortisona. Lleva varios días de tratamiento y está mejorando, pero aún no puede jugar.
La fecha de vuelta es una incógnita. Es más, tanto Chema como Sergio Gómez, su mano derecha, lo van viendo semana a semana. Se apuntan y se desapuntan. El objetivo es volver a jugar antes de que acabe el año, pero si no es así, pues para la próxima temporada. Lo que no ha perdido aún Olazábal es la paciencia. El último torneo que jugó fue el Masters de Augusta, hace ya casi tres meses. Ahora mismo, está apuntado en Suiza, la semana después dle Open Championship, pero decidirán sobre la marcha si juegan o si toca esperar.



