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El irlandés ha compartido salida con Jorge Campillo y ha firmado una tarjeta de 67 golpes

Un par de razones más para ingresar hoy mismo en el club Shane Lowry

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Shane Lowry y Jorge Campillo caminan juntos este viernes en la segunda ronda de la Final de Dubai. © Mateo Villalba | Captura Sport
Shane Lowry y Jorge Campillo caminan juntos este viernes en la segunda ronda de la Final de Dubai. © Mateo Villalba | Captura Sport

Hoyo 7 del Earth course de Jumeirah. Par 5. Segunda jornada del DP World Tour Championship. Jorge Campillo pega una gran salida, por encima de las 300 yardas, y la pone en la parte derecha de la calle. Perfecta. O quizá no está tan perfecta…

Resulta que en ese fairway, en su zona derecha, hay partes que no están bien. Falta hierba y el suelo es muy arenoso, algo falso. Por ese motivo, hay algunas partes que están delimitadas por una línea marca que designa un terreno en reparación y del que, por supuesto, el golfista se puede aliviar sin penalidad. Siempre en el punto más cercano sin ganar distancia al hoyo.

Sin embargo, la zona donde reposaba la bola de Campillo, igualmente en mal estado, no estaba marcada con esa línea blanca. El extremeño lo ha asumido y ha preparado su segundo golpe con su caddie Jesús Legarrea. Tenía unos 240 metros a la bandera. Su compañero de juego este viernes era Shane Lowry. El irlandés, que pegó antes su segundo golpe desde uno siete metros más atrás, intervino antes de que Jorge realizara el suyo.

Concretamente, Lowry le dijo a Campillo que la zona donde estaba su bola debería estar marcada como área en reparación y que si no lo estaba habría sido por culpa de un error en la preparación y señalización del campo. Tanto es así que insistió para llamar a un árbitro y solicitarle el alivio para el golfista español. Insistimos por si no ha quedado claro: no estaba pidiendo el alivio para él, sino para Campillo.

Así las cosas, los dos jugadores han estado un buen rato intercambiando impresiones con el árbitro, que no ha cedido. Les ha explicado que si fuera terreno en reparación estaría marcado y que al no estarlo no le quedaba más remedio que pegar el golpe tal y como reposaba la bola. La discusión ha sido infructuosa, pero el gesto de Lowry, defendiendo la situación de un jugador que al fin y al cabo está compitiendo con él por el mismo premio, le honra. Hay que ser del club Shane Lowry.

Más tarde, en otro momento de la vuelta, ha surgido entre los dos jugadores la conversación sobre la Ryder Cup y la reciente noticia publicada por el Telegraph británico asegurando que los golfistas norteamericanos van a cobrar unos 400.000 dólares por disputarla. Pues bien, Lowry le ha dicho a Campillo: «Si Luke Donald me dice mañana que tengo que pagar yo de mi bolsillo 400.000 dólares para jugar la Ryder, le doy 500.000″. Genio y figura. Hay que ser de Lowry.