El viernes por la tarde Rory McIlroy (-14) se marchó a su hotel con un parcial de tres bajo par en el Hero Dubai Desert Classic y una distancia sideral de diez golpes con Cameron Young. Nadie en ese momento podía imaginar una victoria del norirlandés. Ni el propio Rory.
Bueno, qué demonios, quizá él sí. Quizá él era el único que lo visualizaba. Porque sólo un extraterrestre, nos viene a la cabeza Tiger Woods, podría pensar en recortar esa diferencia en un Emirates Golf Club que se estaba poniendo al límite. Sólo alguien de otro planeta puede poner en una calculadora un resultado de nueve bajo par el sábado y un acumulado de menos once el fin de semana (70 hoy). Sí, Rory McIlroy ha ganado en Dubai. Su cuarto triunfo aquí. Récord absoluto. Deja atrás los tres triunfos de Ernie Els y vuelve a poner en el punto de mira el Número Uno de Scottie Scheffler. Hay pelea. Bendita pelea.
McIlroy se ha inventado hoy una nueva manera de ganar el Desert Classic. A contra estilo. Lo ha hecho jugando sobre par en los nueve segundos de la ronda final y con un parcial de +1 en la suma de los cuatro pares 5 y el hoyo 17, par 4 en el que se puede llegar de uno. Desde que se puede revisar el hoyo a hoyo de cada tarjeta en este torneo, año 2001, ningún campeón había hecho sobre par en la última jornada del 10 al 18, ni tampoco había jugado sobre par los pares 5 y el hoyo 17. El más parecido a McIlroy fue Sergio García en 2017, que firmó 36 golpes en los segundos nueve, uno bajo par, e hizo el par en los pares 5 y el 17.
Para poder hacer algo así hay que ser muy bueno, alguien especial, y aprovechar los nueve primeros, sin duda, la parte del campo donde es más difícil restar. Ahí es donde Rory ha ganado el torneo, con un parcial de tres menos y, sobre todo, dos birdies espectaculares en los hoyos 8 y 9. Dos bonus. Dos birdies donde estás sacando al resto de los jugadores una media de tres o cuatro golpes. Esos dos duros pares 4 han acabado el torneo como el primero y el tercero más difíciles. Otra historia. Es el único que ha hecho un parcial de dos bajo par ahí. Extraterrestre.
Pero claro, es Rory, con todo lo que supone Rory. Con su Rorylandia siempre incluida. Igual que existía la seguridad el viernes por la tarde de que ya no podía ganar el torneo, hoy después del 9 parecía que no había ya manera de que se le escapara el triunfo… Y al final no ha faltado tanto. El bogey en el 13, después de una muy mala salida al desierto de la izquierda, ha puesto bastante emoción.
Los dos grandes rivales de McIlroy han sido Cameron Young (-12), cuya actuación el fin de semana y especialmente este domingo, ha sido decepcionante, y Adrian Meronk (-13). El norteamericano ha vuelto a poner de manifiesto que es buenísimo, pero le cuesta un mundo ganar. Lo tenía todo muy bien encarrilado esta semana, pero ha terminado descarrilando, muy desesperado con la velocidad y firmeza de los greenes del Emirates. Acabará ganando, pero inevitable que el sambenito empiece a pesar.
Realmente, Meronk ha sido el que ha estado más cerca de moverle la silla a Rory. Enorme despliegue del golfista polaco. Ha vuelto cuando parecía perdido con el doble bogey del 7, feo doble bogey yéndose al agua de segundo golpe, y el bogey del 9. Pero siempre lucha. Tiene un corazón enorme. Ha vuelto con tres birdies en el 10, 13 y 14 y lo ha peleado con todo hasta que ha fallado la salida del hoyo 16. Qué duro es este hoyo si uno no está en la calle. Bogey y alfombra roja a Rory, que volvía a tener dos golpes de margen con el 17 y 18 por delante.
Con esta victoria y el segundo puesto en el Dubai Invitational la semana pasada, McIlroy no dará caza aún a Scheffler, pero sí lo acaba de poner de nuevo en el punto de mira. La próxima vez que se vean las caras pelearán por el Número Uno del mundo. Fantástica batalla.



