Gotemba Course, en el Taiheiyo Golf Club, a los pies del imponente Monte Fuji, el pico más alto de Japón. En el hoyo 18 de este campo, sede esta semana del ISPS Handa Championship del DP World Tour que arranca este jueves, los golfistas se han encontrado una tremenda curiosidad.
Es un par 5 de 480 metros en el que se puede llegar de dos. Salvo los muy pegadores, que tendrán opciones de superar el búnker de la izquierda de la calle y hacer muchos metros, el resto tendrá un palo largo en las manos para buscarse una opción de eagle. La gran defensa del green es un enorme lago situado a la derecha, aunque en este caso, y aquí viene el aspecto más novedoso, no es tan intimidante puesto que se trata de un lago ‘jugable’.
¿Pero y estos señores de Ten Golf qué les pasa, se han vuelto locos, cómo que es un lago ‘jugable’? Eso no es posible. Cómo van a pegar a un bola desde el agua. Pues no, no nos hemos vuelto locos o, al menos, no más de lo que ya estábamos. Este Gotemba Course se ha invitado un nuevo área de penalización. Se lo contamos…
Han construido una especie de playa sumergida en el agua de unos tres metros de ancho, de manera que la bola se queda por debajo del líquido, pero no se hunde del todo ya que reposa sobre la arena y se puede jugar. No es la primera vez que vemos a jugador pegar desde el agua, muy cerca del borde, porque la bola se ha quedado en una zona de arena y se puede intentar el impacto, pero sí es la primera vez que vemos una construcción artificial de este calibre, encaminada evidentemente a invitar a los jugadores a que tiren de dos con más libertad, ya que hay más margen de error.
En este vídeo pueden ver a Iván Cantero embocando precisamente desde esta zona. Habrá que crear un nuevo concepto que es la recuperación desde el agua…
Ivan Cantero's Spanish hands, chipping in from the water 🤯#ISPSHandaChampionship pic.twitter.com/cJGckLiAtu
— DP World Tour (@DPWorldTour) April 23, 2024
Sin duda, este nuevo concepto de obstáculo será uno de los grandes atractivos del torneo que empieza mañana. Por otro lado, se trata de un campo largo, par 70, con dos pares 5 reconvertidos en par 4 y que se va a jugar aún más largo, ya que ha llovido bastante en las horas previas. Es un buen terreno para pegadores que vayan rectos (en el 18 Iván Cantero ha llegado a pegar un hierro 8 de dos), ya que no hay que mover mucho la bola. Eso sí, en caso de fallar calle, tocará santiguarse, ya que a ambos lados espera un bosque en el que se hace de noche por la espesura. Hay dos pares 3, hoyos 4 y 17, bastante exigentes y los greenes están perfectos. La bola rueda impecable y no tienen mucho movimiento, por lo que seguramente veremos embocar muchos putts de media y larga distancia.



