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Declaraciones de Sebastián García tras la Gira del Desierto

Sebas y los doscientos: el reflejo de un cambio

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Sebastián García. © Golffile | Thos Caffrey
Sebastián García. © Golffile | Thos Caffrey

Tercera jornada del Commercial Bank Qatar Masters. Sebastián García se sube al tee del hoyo 15 del Doha Golf Club. Su ronda viene muy bien. Cuatro menos de parcial hasta ese momento. El día anterior, viernes, se había metido por los pelos dentro del corte, con el resultado justo, terminando con un birdie salvador en el 18. Y ahora viene remontando.

Volvamos al tee del 15 con el madrileño. Pega duro con el driver, pero la escapada por la derecha es considerable. Sebas y su caddie, el escocés Greig Stanfield, cruzan los dedos. A ver cómo se encuentran la bola. Pero al llegar allí, a aquella gran isleta desértica de arena, dunas y piedras, todo parecen buenas noticias. La bola está aparentemente bien colocada y tienen línea a green. Ahora toca tomar la decisión correcta, porque al fin y al cabo todavía están a casi doscientos metros de la bandera y no dejan de estar en terreno arenoso, traicionero…

Por un momento consideran la posibilidad de jugar simplemente a calle, pero lo cierto es que ambos entienden que no deben tener demasiados problemas en superar desde allí el obstáculo de agua que defiende frontalmente la península donde se sitúa el green. Sebas pega con confianza, pero en el mismo momento del impacto ya se da cuenta de que algo no va bien. Justo debajo de la bola se ocultaba un pedrusco y la bola sale totalmente capotada. Agua. Y doble bogey.

En el momento de subirse el sábado a ese tee del hoyo 15 el jugador español había encadenado ya justo doscientos hoyos sin hacer un doble bogey. El último fue en el hoyo 12 del Majlis course del Emirates Golf Club, durante la cuarta ronda del Dubai Desert Classic, unas cuantas semanas atrás. Hay que sumar, por tanto, los seis que le quedaban en aquella cuarta ronda en Dubai, más otros 72 de la semana en Ras Al Khaimah, donde jugó las cuatro rondas sin hacer ni uno solo, lo mismo que en Baréin (otros 72 hoyos más), y los 50 que ya llevaba también en Qatar hasta aquel fatídico momento. Total, doscientos. “No estoy seguro de lo que supone para otros encadenar doscientos hoyos sin hacer un doble bogey, pero para mi es algo espectacular”, señala Sebas casi ente risas. En realidad, la mayoría firmaría esta secuencia, pero es cierto que para él, que hasta hoy no ha sido precisamente un modelo de jugador consistente, todavía tiene más valor el dato.

Hasta la fecha, analizando cronológicamente todos y cada uno de los torneos que ha jugado en el DP World Tour, jamás se había acercado siquiera a tal guarismo. Su mejor racha en este sentido era de 144 hoyos encadenados sin doble bogey, firmada en marzo de 2021, que arrancaba precisamente en Qatar y se desarrollaba sobre todo en los dos torneos consecutivos que aquel año se disputaron en Kenia. Ni que decir tiene que jamás en su carrera, ni por asomo, había encadenado diez rondas de golf de competición sin hacer un solo doble bogey, lo que sí se ha dado en esta serie (las cuatro de Ras Al Khaimah, las cuatro de Baréin y las dos primeras en Qatar). Más allá del registro concreto, lo importante para el jugador es que el hecho no responde, según parece, a la casualidad.

“Hay dos cuestiones técnicas, muy concretas, que he estado trabajando con David Castillo y con Pepín (Rivero) y que están dando sus frutos. Son dos tonterías, casi podría decirse, pero me están ayudando mucho”, explica Sebas. “Por supuesto, sigo fallando golpes, pero bastantes menos que antes y así el golf se hace más sencillo”, añade.

La clave, como suele ocurrir en estos casos, es el círculo virtuoso que se crea: el hecho de fallar menos le ayuda a ir más tranquilo en el campo, lo que luego se traduce también en una mejor toma de decisiones, lo que a su vez ayuda a no encadenar errores, lo que a su vez aumenta la confianza, lo que a su vez le ayuda a pasar página rápidamente después de cometer un error, lo que a su vez le evita esos calentones que tanto daño suelen hacer… “Antes sentía que para hacer una gran vuelta tenía que hacer maravillas, ahora hay veces que hago un buen resultado y no tengo la sensación de haber hecho nada especial, sino que sale con más naturalidad”.

Sebas García ha completado una sólida gira del desierto de cuatro torneos. Para empezar, ha pasado los cuatro cortes consecutivos, una secuencia que sólo se había dado una vez más en toda su carrera en el circuito europeo. Es cierto que de momento no ha firmado un gran resultado, siendo el mejor el duodécimo puesto de Baréin, pero no ha dejado nunca de sentirse razonablemente cómodo y tranquilo en el campo. Sin embargo, a la espera de la ‘campanada’, sus números no dejan lugar a las dudas: es el español que más ha remontado en el ranking mundial en este inicio de 2024, avanzando cerca de doscientos puestos (del 754 al 581), pero es que además ha sumado algo más de 160 puntos en la Race to Dubai, un registro que quizá no sea brutal, pero que es de largo el mejor de su carrera a estas alturas de la temporada: su mejor año en ese sentido era hasta hoy el año 2020, cuando sólo llevaba 29,6 puntos a estas alturas, y no hace falta recordar los tremendos apuros que ha sufrido este jugador casi cada año para mantener sus derechos de juego al final del ejercicio. Esta vez ya lleva un tercio del trabajo adelantado en febrero. Es otra cosa. Y él lo sabe.

“He vuelto de esta gira aliviado, esa es la verdad, aunque todavía no haya podido luchar por una victoria. Por supuesto que manejo esos números, que los miro, yo creo que el que diga que no los mira, miente, y lo estoy paladeando. Hasta ahora arrancaba cada temporada con la ilusión de ganar un torneo, por supuesto, pero más pensando en esa semana que te sale todo, y en realidad el objetivo siempre era a ver si salvo la tarjeta… Ahora lo veo de una manera algo diferente. Por primera vez empiezo a considerar con tranquilidad la opción de ver si me meto en la Final de Dubai”, señala.

Su siguiente parada será en Kenia, la semana que viene. Allí podría seguir encadenando hoyos sin doble bogey, por supuesto. Su actual serie es de 21 hoyos, tras el patinazo del 15 del sábado en Qatar, porque luego no volvió a hacer ninguno más, ni el sábado, ni el domingo. En marzo cumplirá 35 años y nunca hasta la fecha había sentido que llevaba tan bien agarradas las riendas de su efervescente golf. Tiene margen de sobra para de verdad darle un giro potente a su carrera.