
Lee Slattery nunca lo ha tenido fácil. El drama y la angustia han azotado siempre a su carrera. Estaba claro. Su primera victoria no podía llegar de otra manera. Ha sufrido hasta el último instante para coronarse como campeón del Bankia Madrid Masters…
Ni siquiera los tres golpes de ventaja que tenía en el hoyo 18 han sido un salvoconducto válido. Un golpe al búnker, otro al agua, penalidad, un chip corto y un agónico putt de medio metro para ganar el torneo con un doble bogey… Slattery resopla. Y resopla, y resopla… Mañana cuando se levante seguirá resoplando.
La primera victoria siempre cuesta un mundo. Y mucho más para un tipo de 33 años al que cuando aún era un adolescente se le colgó el cartel de futura estrella. Es de la generación de Luke Donald, Paul Casey, Ian Poulter y David Howell. Slattery era uno más. Hace una década los analistas no se atrevían a augurar quién llegaría más alto. Todos eran buenísimos. Sin embargo, Lee se quedó estancado.
El primer revés de su carrera llegó en 2002. Slattery apenas tenía energías para mover el palo. Le diagnosticaron una extraña fiebre y se vio obligado a aparcar el golf. Se metió a trabajar en una tienda de ropa en Southport, su localidad natal. Se ganó la vida durante más de un año doblando prendas y organizando las estanterías.
Regresó al golf en el Sunshine Tour de Sudáfrica en 2003. Logró algunas victorias y en 2004 pareció que había llegado donde todo el mundo esperaba. Ganó el Challenge Tour y se metió en el Circuito Europeo. Recuperó la confianza. Nick Dougherty comentó entonces que Slattery tenía juego sobrado para pelear con los mejores del mundo. Todo el mundo lo veía. Todo el mundo, menos él.
Sin embargo, no llegó a arrancar. Sus temporadas han sido una agonía constante por mantener la tarjeta. El colmo de los colmos llegó en 2007. Perdió la tarjeta por una irrisoria cantidad de 77 euros. Más sufrimiento y crueldad en la carrera de Slattery.
El año pasado tuvo que regresar al Challenge Tour. Logró una victoria y recuperó la tarjeta. Ahora, al fin, le ha llegado el momento de gloria que tanto tiempo llevaba esperando. Consigue su primer triunfo en el Circuito Europeo después de 183 torneos disputados.
Su victoria ha sido una sensacional demostración de lo que ha sido toda su carrera. Su juego por los segundos nueve hoyos, los más difíciles de El Encín, ha sido soberbio. Hacía birdie en el 11, el 13, el 14, el hoyo más difícil del campo, y en el 15 la dejaba dada desde la calle. También para birdie. Tirazos para rematar el torneo. ¿O no? Monasterio se caía y Gagli no podía seguir su tirmo. El argentino y el italiano fueron sus dos rivales directos durante toda la jornada. Los pesos pesados se mantuvieron al acecho, pero nunca tuvieron realmente opciones de victoria. Quirós, Donald y Gonzalo Fernández Castaño lo intentaron, pero al final el hambre de los que tanto se jugaban pudo más.
Slattery salió al 18 con tres golpes de ventaja sobre Gagli. Situación idílica. Un par 5 que decidió jugar conservador. Pero nada ha sido fácil para el inglés y mucho menos lo iba a ser esta primera victoria. De forma increíble, Gagli aún tuvo un putt de birdie de unos cinco metros para forzar el desempate. Pero no entró. Se acabó la agonía para Slattery. Al fin…
Nadie mejor que él para expresar lo que sintió en el 18. "Nunca jamás en mi vida había temblado tanto como en el green del 18 después de irme al agua. Ningún psicólogo del mundo te prepara para esto. He tardado siete años en creer en mi mismo y hoy por fin creo que puedo ganar. Ha sido una semana fantástica, he disfrutado mucho con la gente, con la ciudad, con lo bien que se come en este país, y me he dado cuenta de que mientras más seas capaz de disfrutar, mejor juegas", explica.
El Bankia Madrid Masters rescata a un 'viejo' talento del golf y enseña otro nuevo al mundo. Se trata de Lorenzo Gagli. El italiano es muy bueno. Un magnífico pegador, sólido con los hierros y más que solvente en los greenes. Está llamado a hacer grandes cosas en el futuro. Su margen de mejor está quizás en el juego corto. Sea como fuere, es uno más en esta magnífica generación italiana formada por los Molinari y Manassero. Cuando se hable del golf transalpino ya no será cosa sólo de tres.
La Armada ha tenido una notable actuación. Eduardo de la Riva (-12) ha estado peleando hasta el final, aunque realmente nunca se ha puesto con opciones reales de ganar. Posiblemente, la explicación haya que buscarla en los últimos nueve hoyos de ayer y su bloqueo con el putter. Hoy ha firmado una magnífica ronda final, controlando la ansiedad y pegando nuevamente tiros muy buenos. Ha jugado bajo par. Poco más se le puede exigir un domingo. De la Riva ha finalizado tercero, ha mostrado su talento al mundo y se ha ganado el derecho a seguir mostrándolo la próxima semana en el Portugal Masters, cita de campanillas con los mejores jugadores del circuito en liza. Es su mejor resultado en el Circuito Europeo de largo.
Gonzalo Fernández Castaño (-9) ha finalizado sexto. Gran resultado y, sobre todo, fantásticas sensaciones para el futuro. Es su primer top ten desde que acabó séptimo el año pasado en Castellón. No será el último de la temporada, ni la última vez que llegue al domingo con opciones de victoria.
Carlos Rodiles y Pedro Oriol (-6) se quedaron finalmente fuera del top ten y de Portugal, pero este resultado debe reforzar su confianza. Lo mismo que Carlos Suneson y Alejandro Cañizares (-5). El andaluz ha dado otro paso hacia adelante y su pelea por mantener la tarjeta.


