Darius Van Driel (-14) ha conseguido su primera victoria en el DP World Tour tras imponerse en la última jornada del Magical Kenya Open con una tarjeta de 67 golpes que hacía estéril el esfuerzo del resto de candidatos y, más en concreto, de los tres jugadores españoles que se han colado en el top 5 final: Nacho Elvira (-12), segundo; y Adrián Otaegui (-11) y Manu Elvira (-11), cuartos.
Van Driel ha ganado al fin y lo ha hecho con 34 años y después de más de cien torneos disputados (112) en este circuito, pero cualquiera lo diría viéndolo hoy manejarse en el partido estelar. Demasiado bueno, parece, como para haber tardado tanto…
Porque es posible que el neerlandés haya ganado gracias fundamentalmente al purazo de eagle que embocaba en el hoyo 10 y, luego, a otro putt largo de birdie, desde unos ocho metros, que enchufaba en el 12, acciones que resultan un poco más de lotería en unos greenes tan irregulares. Pero en su caso es de justicia matizar: además de acertar en esas dos situaciones puntuales ha sido el mejor de tee a green entre todos los que componían la extensa nómina de candidatos. Tras un arranque de vulta ligeramente más dubitativo, luego ha sido quien más veces ha dejado la bola más cerca de la bandera, vaya. No ha podido haber, por tanto, un ganador más justo.
¿Cuántos Van Driel hay por esos circuitos del mundo, agazapados, aguardando su momento, mientras se van ganando moderada o notablemente bien la vida con los catorce palos? Es la gracia del golf de alta competición: nadie sabe con certeza cuántos serán, pero son legión.
Hechos los honores al justo campeón señalemos también que ha sido una cuarta ronda plena de emoción, de las que hacen afición, verdaderamente. Mucho más en lo que toca al golf español. Adrián Otaegui, por ejemplo, ha protagonizado un ataque lejano y sostenido (vuelta de 65 golpes), lo mismo que el de Santi Tarrio (-8), aunque el gallego viniera todavía de más lejos y le diera para quedarse finalmente a las puertas del top ten. También Joel Moscatel (-7), que rubricaba su actuación con tres birdies consecutivos, ha vuelto a demostrar (y a demostrarse) que lo suyo, a la larga, puede y debe ser la primera división.
Los hermanos Elvira, por su parte, que eran los que partían con más opciones, especialmente Manu, que marchaba junto a Van Driel en el partido estelar, han dado la talla. El mayor, Nacho, ha jugado a ganador, tal y como lo demuestra el 66 que ha firmado. Es cierto que por los primeros nueve se ha visto obligado a salvar algunas situaciones delicadas, pero después, por la segunda mitad del Muthaiga Golf Club, ha sacado a pasear su mejor repertorio, agresivo y dominador, consciente de que nadie estaba todavía abriendo hueco.
Y de Manu, sin ninguna duda, nos quedamos con su excelente actitud. No ha sido seguramente el día que mejor le han salido las cosas, pero se le ha visto cómodo en la pelea del partido estelar, todo lo cómodo que uno puede estar. A la altura de la situación y del reto. Ni siquiera ese cañazo tan feo que pegaba desde la arena en el hoyo 5 lo sacaba de la burbuja. Sólo le ha faltado que ocurriera algo más en su vuelta, algo especial, porque su mejor disparo, el segundo en el hoyo 18, par 5, llegaba cuando sus opciones prácticamente habían quedado reducidas a la nada. Pero siempre se le ha visto la intención ante un compañero de partido de puro granito. Al final, pateaba para eagle desde unos tres metros, tras el citado golpazo, al menos para empatar en la segunda posición con Nacho y ahorrarse la guasa fraterna…
Algo nos sigue diciendo que este año vamos a ver a este jugador en esta situación un buen puñado de domingos. Si no en el partido estelar, muy cerca, y con serias opciones de victoria. De alguna manera, además, está tirando del carro de su hermano mayor, más dispuesto todavía a dar la conveniente réplica. Todo son ganancias para ellos y para la Armada.



