Se nos escapa el 31 de diciembre entre los dedos y, de momento (hora peninsular española 19.13) no hay anuncio de acuerdo entre el PGA Tour, DP World Tour y el Fondo de Inversión Pública Saudí. Sigue la incertidumbre. Sigue el salto al vacío en el golf mundial. Seguimos sin saber qué va a ocurrir, qué calendario vamos a tener a partir de 2025, qué van a poder jugar los livers, qué sanciones van a tener en el DP World Tour, no sabemos si habrá camino de regreso al PGA Tour, ni qué ocurrirá con el ranking mundial… Y lo más importante, a esta hora lo único que sabemos es que únicamente veremos a todos los mejores unos contra otros en los cuatro Grandes. El panorama es incierto y, con lo que hoy sabemos, triste.
No es fácil hacer previsiones, hablar a futuro o analizar con tan poca información encima de la mesa, pero al menos hay que intentarlo. En Ten Golf hemos decidido acudir en este último día del año a la opinión de uno de los golfistas con más experiencia y peso, no sólo en España, sino en el golf mundial. Ha estado en los consejos de jugadores de los circuitos, ha jugado Grandes, la Ryder, ha ganado, sabe cómo funcionan por dentro los Tours y siempre tiene los pies bien asentados en el suelo. Cuando habla, conviene escucharlo.
«Desde el punto de vista del dinero está claro que individualmente todos los profesionales de golf se han beneficiado más o menos de la competencia entre el PGA Tour, DP World Tour y LIV Golf. Para mí, la situación ideal habría sido que LIV Golf desde el principio hubiera intentado de alguna forma participar dentro del ecosistema en lugar de entrar para ser los mejores. No digo que ellos sean responsables de la situación actual, pero lo ideal es que hubiéramos tenido un equilibrio y se habrían evitado tantas críticas y situaciones incómodas entre los propios jugadores. Ahora bien, se ha dado de esta manera, la inversión saudí ha sido muy fuerte y esto va a seguir así hasta que caduquen los contratos de los jugadores con LIV. Al mismo tiempo, los que, de alguna manera, se han quedado guardando el fuerte del PGA Tour o el DP World Tour no van a entender que los que se han ido a LIV vuelvan sin más al ecosistema con los bolsillos cargados de millones, básicamente porque dirían: nosotros somos tontos o qué. No creo que exista una solución inmediata». Quien habla es Rafa Cabrera Bello.
Expuesta la situación y planteada la dificultad del arreglo, el canario ahonda un poco más en la gestión de esta crisis, que ha producido opiniones de todos los colores. «Las principales críticas a las gerencias de los dos principales circuitos ha sido por la escasa o nula información que han facilitado en todo este proceso, especialmente en el ya famoso mes de junio que se firmó el acuerdo marco. Entiendo el enfado de los jugadores por estar a oscuras, pero también entiendo a los dirigentes. La información es poder y en una negociación quien descubre sus cartas se queda en una posición más débil. No era una situación fácil. Si desvelas información, te colocas en una situación inferior, y si no eres completamente transparente, te critican por la falta de información. A mí, me van a permitir que mantenga el beneficio de la duda respecto a nuestros dirigentes. Sigo pensando que están haciendo lo mejor para el PGA Tour y el DP World Tour. Por mi experiencia, los jugadores miramos por nosotros y ellos deben velar por la estructura. Yo no creo en teorías conspiranoicas, al menos hasta que no se demuestre lo contrario», explica.
En este sentido, Rafa no duda en partir una lanza por Keith Pelley, jefe ejecutivo del DP World Tour, y Jay Mohanan, máximo responsable del PGA Tour. «Hasta donde llega mi conocimiento, tengo muy claro que el DP World Tour está ahora mismo mucho mejor que hace cinco, diez o quince años. Pero mucho mejor. Partiendo de esta premisa, que creo que es indiscutible, creo que hay que darles el beneficio de la duda de que están trabajando para nuestro mejor interés. Siempre he pensado que las teorías de la conspiración sin demostrar son absurdas porque no tendrían límite. Cada puede imaginar lo que quiera. Mientras, yo prefiero ceñirme a lo que sé seguro. Todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario y entiendo que, de momento, tengamos que estar en cierta oscuridad», sentencia.
Veremos qué ocurre en los próximos días. El plazo para llegar a un acuerdo, como es lógico, ha quedado ampliado. La única posible conclusión es que, obviamente, el acuerdo es dificilísimo. «Yo no tengo ni idea lo que va a pasar. Hay muy poca información. Se puede esperar cualquier cosa, como vimos en verano, pero tengo claro que el golf está ahora mejor que hace unos años. Me gusta la línea ascendente del DP World Tour y no creo que el PGA Tour esté veinte veces mejor», remata.



