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Cañi se guardó la machada para la recta final

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Alejandro Cañizares, durante la segunda ronda del Australian PGA Championship. (© Golffile | TJ Caffrey)

Daba la sensación de que Alejandro Cañizares había enarbolado la bandera blanca después del hoyo 13. Una sucesión de doble bogey y bogey lo había dejado con pie y medio en el precipicio. Apenas quedaban cinco hoyos de su segunda ronda en el Australian PGA Championship y se había situado de golpe y porrazo a tres golpes del corte. Azul oscuro, casi negro.

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Sin embargo, el golfista de Manilva se había guardado la machada para la recta final. Hizo un primer birdie en el hoyo 15, un pequeño hálito de esperanza, pero muy pequeño, ya que las cuentas matemáticas no dejaban lugar a la duda. Quedaban tres hoyos y necesitaba un parcial de dos bajo par para seguir jugando el fin de semana. Por si fuera poco, los hoyos 16, 17 y 18 del RACV Royal Pines Resort no son precisamente unas marías. Hoy se han jugado de media sobre par y han estado entre los nueve hoyos más difíciles del recorrido de Queensland.

Cañi firmó el par en el hoyo 16, par 3, y ya no le quedaba otra. Dos pares 4 por delante y dos birdies. Eso es lo que debía hacer para no volverse a España antes de tiempo. Y eso es lo que hizo. Una vez más. No hay muchos jugadores tan fiables como Cañizares cuando están contra la espada y la pared. Lo demuestra cada vez que tiene que pisar una escuela de clasificación. Tiene ese instinto de supervivencia bien afilado cuando se demanda lo mejor de su golf. Alejandro acabó con birdie en el 17 y otro birdie en el 18 y se metió en el corte. Vuelta de par en el día y un total acumulado de +1. Dos bolas extras.

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Su segunda ronda en tierras australianas ha sido un precioso combate de boxeo. En ningún momento lo ha tenido fácil. Sabía que necesitaba una vuelta de par para jugar el fin de semana y, sin embargo, arrancaba con un doble bogey en el hoyo 2. Se recuperaba con dos birdies en el 3 y en el 9 y después venía la secuencia de doble bogey y bogey en el hoyo 13. Hoy Cañi ha sido una especie de versión golfística de Rocky Balboa.

Lo cierto es que pasar el corte en el Australian PGA Championship es una noticia espléndida, ya que hay mucho margen de maniobra. La distancia con el liderato es de diez golpes, una diferencia considerable, pero no una locura. El top ten, por ejemplo, lo tiene a sólo cinco impactos. Es decir, aún queda mucha tela que cortar en las antípodas para Cañi. Es el tercer torneo de la temporada para el andaluz y el segundo corte que supera.

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