Inicio Grandes Circuitos European Tour En Kenia se sienten por una vez como DeChambeau todo el año
La pegada no va a ser un problema esta semana en el Magical Kenya Open del European Tour

En Kenia se sienten por una vez como DeChambeau todo el año

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Jorge Campillo, en el campo de prácticas del Karen Country Club. © Jesús Legarrea

El tándem Jorge Campillo-Jesús Legarrea está viviendo una semana diferente en el Magical Kenya Open. Lo habitual, sobre todo al principio de su relación jugador-caddie a inicios de 2020, es que fueran jugando campos que Campillo conocía muy bien de años anteriores y en los que Legarrea se estrenaba. Al navarro, metódico y trabajador como pocos, no le faltaba información para ayudar al jefe. Se pateaba los campos, preguntaba, analizaba, cruzaba datos, consultaba con otros caddies y terminaba sabiendo del campo al final de la semana casi más que el propio diseñador. Sin embargo, en Kenia es distinto…

Está muy claro dónde hay que apretar de verdad en Kenia

Es el mundo al revés. Legarrea ejerce de anfitrión en el Karen Country Club, ya que ha jugado allí en tres ocasiones, mientras que Campillo lo pisa por primera vez en su vida. El extremeño jugó una vez en Kenia, pero en el otro campo, el Muthaiga. No sólo lo conoce bien Legarrea, sino que sus resultados han sido buenos. Pasó el corte los tres años y acabó en los puestos 28º, 40º y 34º. Su vuelta más alta fue de 73 golpes y bajó tres veces de 70. Le entra por el ojo y eso es lo que está tratando de transmitirle esta semana a su jefe.

Se trata de una semana peculiar, ya que como saben el campo se encuentra a unos 1.900 metros por encima del nivel del mar. Esto condiciona mucho el juego, ya que la bola vuela una barbaridad. Por una vez, los jugadores se van a sentir como DeChambeau cada semana del año. Jorge Campillo, por ejemplo, está pegando maderas 3 que viajan de vuelo 300 yardas y que con la rodada por el suelo se puede ir perfectamente a las 340. Vamos, es como si estuviera pegando el drive. La pregunta, claro, es qué estaría pegando DeChambeau si jugara esta semana en Kenia…

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Más allá de la curiosidad, lo más importante desde el punto de vista estratégico es que esta peculiaridad condiciona de manera notable el plan de juego. Explica Legarrea que el Karen Country Club ofrece muchas opciones. «Desde el tee se puede pegar en varios hoyos desde el driver a al hierro 3. Esto lo hace muy bonito y muy entretenido. La clave es ponerla en juego, estar en calle. Es cierto que no hay mucho rough, pero influye lo suficiente como para que no sea fácil dejarla cerca de bandera si fallas el fairway porque los greenes son muy pequeños. En un campo en el que tiene que decidir cuándo arriesgar». ¿No les recuerda en cierto modo a DeChambeau y esas decisiones que tiene que tomar cada semana como en el 6 de Bay Hill o en el 18 de Sawgrass?

El manual para jugar en altura en el Club de Golf Chapultpec

Lo bueno en el caso de Legarrea y Campillo es que tienen cerca una referencia que puede servir de gran ayuda. El año pasado jugaron el WGC México Championship en el Club de Golf Chapultepec, otro recorrido cuya principal característica es que se juega en altura, algo más que en Kenia incluso, ya que la zona más alta, el hoyo 17 de México, está a 2.365 metros. Por ello, los ajustes lo han hecho rápidos. Más o menos, lo que hacen es jugar las distancias en yardas como metros. Es decir, si tienen un tiro de 160 yardas, lo juegan calculando que fueran metros y así eligen el palo. «La bola vuela bastante y no es fácil dejarla en calle porque son estrechas, pero es importante estar en hierba corta porque hay que tener ‘spin’ para poder dejarla cerca. Ya hemos hecho los ajustes de distancia. El campo se hace corto, pero tiene mucho encanto», asegura Legarrea.

El asunto es traerse como sea unas buenas Memorias de África…

Por cierto, es imposible para los españoles olvidar que en Kenia ganó Severiano Ballesteros en 1978. Fue la octava victoria internacional de su carrera. Eran sus inicios antes de ganar los cinco Grandes. Derrotó por un golpe a Bernhard Gallacher con una ronda final de 66 golpes. Eso sí, fue también en el otro campo, en el Muthaiga, donde también ganó José María Cañizares. Quien sí ganó en este campo fue Jordi García Pinto en 2013.