Inicio Grandes Circuitos European Tour La intrahistoria (con mucha miga) del golpe del torneo

La intrahistoria (con mucha miga) del golpe del torneo

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Jon Rahm en la tercera jornada del Mutuactivos Open de España.
Jon Rahm en la tercera jornada del Mutuactivos Open de España.

Jon Rahm se había plantado en la calle del 16, a 110 metros de la bandera y la bola situada en cuesta arriba. Ya venía encendido, o más bien incandescente, con los birdies que se le caían de todos los bolsillos: hasta cinco había sumado en sus últimos seis hoyos, del 10 al 15.

Jon vuelve a sacar el sábado la capa de SÚPERRAHM

El vasco, para empezar, elige el 52 grados. El caso es que había pegado golpes de distancias muy similares en los hoyos anteriores, todos ellos con un resultado magnífico, así que desbordaba confianza. Y una enorme satisfacción, porque no es esta parcela, la de los wedges con los que hay que pegar golpes incompletos o no enteros, la mejor de su juego.

Jon se ‘hace un Adri’ en mitad de la calle del 14

Acto seguido, la enchufaba desde la calle por tercera vez en su carrera (la primera fue en el US Open de Oakmont de 2016, justo el día en el que se despedía de su condición de amateur; y la segunda en el Open de Irlanda de 2017, que ganaría).

VÍDEO: Jon Rahm provoca un terremoto en el Club de Campo en el hoyo 16

De acuerdo: señalar una debilidad en las capacidades de Jon Rahm quizá resulte arrogante, o propio de un marisabidillo, pero al fin y al cabo es la verdad: algunas veces sufre más de lo que le gustaría (o no consigue dejarla tan cerca) con los wedges en la mano y esos tiros que van de los ochenta a los 120 metros de distancia, por situar más o menos un margen. “Los mejores jugadores del mundo saben pegarla baja con estos palos y eso es algo que me faltaba”, reconoce el jugador cuando se le pregunta precisamente si considera que esta parcela del juego es la más débil de su repertorio.

Sergio, ni del derecho ni del revés

Ha trabajado con cuidado esta parcela, aunque no dedicando especialmente mucho más tiempo que a otras, y su evolución es tan constante como valiosa. Porque resulta que ese disparo en el hoyo 16 estaba planeado en su cabeza para sacar la bola algo tendida, más baja, contando ciertamente con que estaba cuesta arriba e iba a salir algo más alta de lo normal. No sólo ese disparo, sino también los inmediatamente anteriores que había pegado con un wedge… Todos con excelente resultado. Por si no lo sabíamos o aún no lo habíamos apreciado, Jon tiene un arma más en su arsenal. “Bueno, bueno, hoy ha salido bien, nada más…” puntualizaba mientras se marchaba raudo en un buggie tras atender a los medios.

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