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Hacemos una radiografía de las condiciones que se esperan esta semana en Valderrama

Un hierro 7 de Martin Kaymer a las nubes como serio botón de muestra

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El Real Club Valderrama volverá a ser un fiero rival para los jugadores.

Se cruzan apuestas en la casa club de Valderrama sobre cuántos conseguirán acabar bajo par su vuelta este jueves en el estreno del Estrella Damm Andalucía Masters. Se apuesta a distancia, con mascarilla y las manos bien embadurnadas en gel hidroalcohólico, eso siempre. Pero se apuesta. Se esperan curvas en la primera ronda del torneo, con un parte meteorológico que alborota a cualquiera las mariposas del estómago y que se une a la preparación siempre exigente de este mítico campo.

Vamos por partes para tratar de hacer una radiografía de lo que puede ocurrir esta semana en Valderrama. Empezamos por el campo. Las condiciones, cómo no, son perfectas. Los jugadores alucinan. No hay una sola pega, más allá de que habrá que sudar tinta china cada día para ganarle a la fiera. El rough está algo más benévolo que otros años por aquello de las fechas veraniegas, está menos crecido, pero ahí se acaban las noticias positivas para los aduladores del birdie.

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Los greenes está muy duros, hasta el punto de que alguno que otro empieza a ponerse algo marrón y hay que vigilarlo a manguerazo limpio porque aún estamos a miércoles. La prueba del algodón: Martin Kaymer pegó este martes un hierro 7 al green del hoyo 3, la picó en el centro y se fue por detrás. No fue capaz de sujetarla. Desde el tee. «Y prometo que le he pegado muy bien, alta y sólida», añade el golfista alemán. No es de extrañar que se haya venido a su adorado Valderrama a preparar el US Open. «Es un buen campo para recordar que no se hacen muchos birdies y que los bogeys pueden ser buenos», asegura. Filosofía US Open. Vamos con el dato objetivo. Los greenes de Valderrama están en un valor de 210 en el Truefirm, que mide la receptividad de las superficies. Se considera un valor bueno entre 70 y 125. Se pueden imaginar cómo está el asunto. El ‘caso Kaymer’ invita a pensar que desde el rough no habrá modo de parar una bola y que las recuperaciones van a ser muy difíciles. Greenes pequeños y duros. Manos de seda y toneladas de temple. No habrá otra.

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A los greenes duros se les ha unido como socio afilado el viento de Levante. Va a soplar mucho, especialmente este jueves. Se calcula que habrá una intensidad constante de 30-35 kilómetros por hora, con rachas de hasta 50 kilómetros. Mucho ojo. Con ese viento y los greenes duros, habrá que andar muy fino para ponerla en green… Conviene matizar que el Levante no es el viento más complicado en Valderrama. Es bastante peor el Poniente porque seca mucho más el campo y es más duro en los hoyos más complicados. Dicho esto, rachas de 50 kilómetros entre alcornoques y con greenes diminutos y esculpidos en mármol, venga de donde venga el viento, son un quebradero de cabeza. Los hoyos más difíciles en Valderrama con Levante son el 9, 12 y 15, que pilla en contra. Ojo con el 15 (par 3) porque ya de por sí es uno de los greenes más difíciles de coger en este campo.

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En principio, la previsión dice que el jueves es el día que más va a soplar y que el viento saltará con fuerza a partir de las once de la mañana. Así, los que salgan muy pronto podrían sacar algo de ventaja, tipo Detry, Paratore, Larrazábal, Westwood, Hojgaard, Campillo, Otaegui, Cañizares y Olesen, por citar algunos nombres relevantes que llevarán más o menos media vuelta cuando empieza a apretar el aire. El resto de la semana también va a soplar, aunque no se esperan rachas de 50 kilómetros, será algo más normal, más llevadero.

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Dicho esto, con cuántas se podrá ganar el domingo. Alguna voz optimista asegura que se llegará al doble dígito campeón, alrededor del -10 o menos. Sin embargo, la mayoría está convencido de que el resultado ganador, en el mejor de los casos no se irá por encima del ocho bajo par. Todo lo que sea andar por el par y uno o dos sobre par cada día esta semana valdrá su peso en oro. Es decir, Valderrama en estado puro.