
Si Jon Rahm gana este domingo el LIV Golf de Australia siempre será recordado por el alivio que se ‘fabricó’ en el 18 y su espectacular eagle desde 60 metros para empatar con Bryson DeChambeau después de la tercera jornada. También se recordará la cara del propio Bryson, absolutamente alucinado al ver que su gran rival por la victoria pasaba de estar muerto a la izquierda del hoyo, rodeado de árboles y sin tiro, a tener su bola en el mejor lugar posible para aprochar a esa posición de bandera, justo en la parte izquierda de la calle.
El alivio de Rahm y la cara de DeChambeau han suscitado inmediatamente su particular debate entre los aficionados. ¿Es justo es alivio? ¿Hizo bien Jon? ¿Hicieron bien los árbitros? ¿Qué ha podido fallar ahí, si es que algo ha fallado para que un jugador que ha pegado un golpe muy malo pueda terminar en una situación tan idónea?
Pues bien, quien menos culpa tiene de todo es, precisamente, Jon Rahm. Al revés, el de Barrika ha mostrado una extraordinario conocimiento de las reglas y se ha comportado con la sangre fría necesaria para sacar partido de la situación. No sólo es legítimo lo que hay el golfista español, sino que además es tremendamente inteligente.
Rahm obra un milagro para aguantar la embestida de DeChambeau
Repasamos lo ocurrido. El hoyo 18 es un par 4 corto en el que los jugadores pegan el driver a todo trapo para intentar dejarla lo más cerca posible de green. DeChambeau, por ejemplo, con un drive perfecto, la tenía a 50 metros del hoyo. Jon fue también a tope desde el tee, pero falló el golpe por la izquierda (le ocurrió varias veces en la jornada de hoy) y terminó fallando el objetivo unos 30 metros a la izquierda. Además, tuvo la suerte de que su bola rebotó dos veces en el camino asfaltado de buggies y todavía hizo más distancia.
Su bola se quedó en el tee del 10, increíblemente en el mismo sitio que estaba ayer, por lo que ya tenía muy claro lo que debía hacer. Al estar rodeado de árboles, el único golpe natural para intentar llevarla al green, o al menos al búnker de green, es por bajo. Sin embargo, no puede efectuar ese golpe porque en la línea hacia la bandera tiene la grada de la izquierda del 18. Por este motivo, reclama el alivio por obstrucción inamovible y el árbitro se la concede. Es lo que tiene que hacer el árbitro. DeChambeau, al principio, alucinó, pero después entendió que Jon no estaba haciendo más que interpretar a la perfección las reglas.
«Al principio me chocó, claro. No sabía que eso podía pasar, así que ese fue el shock: “¿cómo? ¿se puede hacer eso?”. No lo sabía. Tampoco sabía si ahí era “válido”, así que me sorprendió. Eso fue todo. Luego pensé: “bueno, yo he hecho cosas peores también”, admitió deportivo el estadounidense.
Entonces, ¿aquí ha fallado algo sí o no? Pues sí. Lo que ha fallado es la preparación del campo. Es un error colocar la grada en ese lado izquierdo (igual que la del lado derecho), ya que al ser un par 4 corto en el que van a tirar el driver a todo trapo, puede ocurrir perfectamente que un mal golpe acabe siendo molestado por la grada, de manera que el jugador tiene que recibir alivio. Es una preparación de campo injusta que beneficia a un mal golpe en un hoyo, además, que es decisivo, pues no es ni más que menos que el último. Error flagrante de set up perfectamente aprovechado por Rahm por sabiduría y, también, una dosis de suerte.
En este sentido, Jon explicó que cuando vio la bola salir estaba muy tranquilo porque ya sabía que iba a poder aliviarse. «Lo más impresionante que he hecho en toda la semana es tirar dos veces tan a la izquierda, dar dos veces en el camino y acabar dos veces en el tee del 10. Las probabilidades de eso son bastante bajas. Luego, por suerte, tenemos alivio por TIO (interferencia temporal/obstrucción), obviamente ya lo sabía por ayer, así que no me preocupé demasiado, sabiendo dónde iba a dropar. Era un ángulo muy bueno a esa bandera. De hecho, era prácticamente el mejor sitio posible para cualquier bandera desde esa distancia. Era un número muy bueno: 62 metros contra el viento, intentando botarla unos seis o siete metros corta. Obviamente lo ejecuté bastante bien y el resto es lo que todos visteis. No me esperaba meterla, esperaba dejarla cerca, pero al final me llevé el premio gordo con esa», explica.
Cierto es que la bola de Jon iba un poco viva, aunque con el freno suficiente para haberse dejado probablemente una opción más que razonable de birdie. Mañana veremos si lo de Jon hoy en Adelaida es la suerte del campeón. También ha tenido algo de fortuna en el 15, cuando él y DeChambeau han fallado parecido por la izquierda y su bola se ha quedado perfecta y la de Bryson en una huella. En cualquier caso, la suerte hay que saber aprovecharla y, desde luego, es lo que ha hecho Jon con es final espectacular de cinco menos en cinco hoyo. Porque al final, por mucha regla y mala preparación del campo que haya en este hoyo 18, el que la ha metido para eagle desde 60 metros es Rahm.


