Las sensaciones son siempre un terreno muy particular y absolutamente intransferible. Ocurre en todos los ámbitos de la vida. Hasta en lo más mundano. El deporte no es ajeno a ello y el golf mucho menos. Cuántas veces escuchamos a un jugador lamentarse porque está pateando mal o porque no termina de estar fino con los hierros y, sin embargo, las estadísticas muestran algo muy diferente. Esto le ocurrió ayer a Jon Rahm tras su magnífico estreno en el LIV Golf Mexico. Vuelta de 64 golpes. Segunda clasificado a un golpe de Bryson DeChambeau.
Rahm se mostró muy satisfecho con el juego y con el resultado y le dio mucho valor al impulso que significó arrancar con tres birdies en los tres primeros hoyos. «Me he sentido bastante cómodo las últimas semanas, jugando muy buen golf y me alegra que hoy haya sido uno de esos días en los que finalmente empiezo el torneo con una buena ronda», explica. Tiene la sensación Jon de que en los últimos tiempos no ha empezado bien los torneos. Bien, en realidad eso sólo le ha ocurrido en los dos últimos, LIV Miami en Doral y el Masters. En el primero arrancó con un birdie, pero después enlazó tres bogeys consecutivos. Y en el Masters empezó con un bogey en el 2, birdie en el 3 y otro bogey en el 4. No es que sean ningún desastre, pero podemos compartir que no es el inicio soñado.
Sin embargo, la dinámica de Rahm en 2025 en LIV Golf ha sido precisamente la misma que en México. Siempre ha empezado muy bien los torneos. En Arabia arrancó con dos birdies en tres hoyos, en Australia hizo uno en los tres primeros, en Hong Kong fueron dos en los tres iniciales y en Singapur comenzó con un bogey, pero acto seguido hizo tres birdies consecutivos.
Sea como fuere y más allá de las sensaciones, Jon está más que satisfecho por su puesta en escena en Chapultepec. Se encuentra cómodo allí. «Me gusta mucho el campo porque me siento casi como un juvenil. Me recuerda a los recorridos que jugaba de pequeño en España. Sé que se me ve como un jugador que pega muy fuerte a la bola, pero realmente empecé a jugar al golf en campos estrechos y con mucho árbol», explica.
El golfista de Barrika se siente especialmente cómodo en México, donde recuerden que ganó el abierto nacional cuando todavía estaba en el PGA Tour. «Me siento como uno más. Aunque jugando con Carlos (Ortiz), obviamente no estoy al mismo nivel que él para ellos, pero el público también estaba muy a mi favor.
Es muy divertido jugar delante de aficionados así. Diría que en cualquier país donde el fútbol europeo es el deporte principal, el público trata el golf como si vieran un partido. Al menos cuando estoy en el grupo, porque se sienten cómodos gritándolo en español. Es mucho más emocionante porque, por ejemplo, haces un putt de un metro ochenta que en otro sitio apenas recibiría un aplauso tibio y aquí tienes tres o cuatro personas que lo celebran como si hubieras marcado un gol. Es absolutamente increíble. Es muy divertido ser parte de eso. Incluso hoy junto al hoyo 18, preparándome para patear, parecía que estaba en un estadio, había un murmullo como si fuera un tiro de esquina o un penalti. Están realmente animándote, algo a lo que no siempre estás acostumbrado, pero que aquí se disfruta muchísimo», señala.
Respecto a su buen rendimiento en la primera jornada, Rahm lo sustenta fundamentalmente en el putt. «He estado muy cómodo en los greenes. He trabajado mucho en esta parcela en los últimos días, después del Masters, y hoy se ha dejado sentir. Estoy muy contento», señala.


