LIV Golf ha confirmado este jueves el principio del fin de una aventura que durante los últimos años ha revolucionado el golf profesional. La organización ha anunciado ante un tribunal de quiebras de Nueva Jersey que abandona su proyecto de relanzamiento para 2027 y que iniciará un proceso de cierre ordenado de sus operaciones. Una decisión que llega después de perder el respaldo económico de Arabia Saudí, de no conseguir asegurar la continuidad de sus principales estrellas y del fracaso de las negociaciones con BC Partners, la firma de inversión que había planteado aportar hasta 300 millones de dólares para garantizar la supervivencia de la competición.
La confirmación se ha producido durante una audiencia judicial celebrada este jueves en Trenton, según informa Associated Press. Matthew Williams, abogado del despacho Gibson Dunn que representa a LIV Golf, ha comunicado al juez que la organización ya no seguirá adelante con el plan de reestructuración conocido como LIV 2.0. «Los deudores no están siguiendo adelante actualmente con el plan LIV 2.0. En su lugar, están pasando a un proceso de cierre de sus operaciones destinado a maximizar su valor», ha señalado el letrado. Una declaración que supone la primera confirmación oficial del abandono de un proyecto que pretendía dar continuidad al circuito a partir de 2027.
El desenlace llega apenas siete meses después de que el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí (PIF) anunciara, el pasado abril, que dejaría de financiar LIV Golf al término de la temporada 2026. Desde su nacimiento en 2022, el fondo soberano había destinado más de 5.000 millones de dólares a una competición que irrumpió en el golf mundial con contratos multimillonarios, premios extraordinarios y un formato por equipos con el que aspiraba a competir directamente con el PGA Tour y el DP World Tour.
El fracaso del último intento de rescate
La última esperanza de LIV Golf pasaba por una profunda transformación de su modelo de negocio. El proyecto LIV 2.0 pretendía reducir los enormes costes de la competición, conceder mayor participación accionarial a los jugadores y reforzar la autonomía económica de los equipos. También contemplaba una reducción considerable de los premios individuales, que pasarían a ser poco más de la mitad de los 20 millones de dólares que se repartían inicialmente en cada torneo.
BC Partners aparecía como el principal socio financiero de esa nueva etapa, con una propuesta de inversión de hasta 300 millones de dólares. Sin embargo, la operación estaba condicionada a que LIV consiguiera compromisos contractuales suficientes para garantizar el atractivo deportivo y comercial de la competición.
Y ahí surgió uno de los principales obstáculos. Según había informado Josh Carpenter, periodista de Sports Business Journal, figuras como Bryson DeChambeau, Dustin Johnson, Cameron Smith y Joaquín Niemann todavía no habían firmado su continuidad en el nuevo proyecto. A esa incertidumbre se sumaban las salidas ya confirmadas de Jon Rahm, Tyrrell Hatton, Sergio García, Louis Oosthuizen, David Puig y Tom McKibbin, entre otros jugadores.
La falta de acuerdos con las grandes estrellas terminó por complicar definitivamente la operación. El Financial Times adelantó este miércoles que BC Partners había retirado su propuesta de financiación, dejando a LIV Golf sin una alternativa viable para afrontar la temporada 2027.
El DP World Tour, determinante en el desenlace
Otro de los factores que complicaron las aspiraciones de LIV Golf fue la firme postura adoptada por el DP World Tour. Mientras la organización saudí trataba de salir del procedimiento concursal al que se había acogido el pasado 8 de septiembre, el circuito europeo anunció que los jugadores que firmaran con LIV 2.0 no podrían mantener su condición de miembros.
La decisión tenía consecuencias especialmente importantes para los golfistas europeos, ya que quedarse fuera del DP World Tour suponía también perder la posibilidad de ser seleccionados para disputar la Ryder Cup.
Guy Kinnings, máximo responsable del circuito europeo, había defendido recientemente la necesidad de proteger su competición frente a una organización que, según sus palabras, había gastado más de 7.000 millones de dólares con el objetivo, entre otros, de «destruir el DP World Tour«.
La medida terminó por añadir una dificultad considerable a las negociaciones de LIV con sus jugadores, especialmente con aquellos que necesitaban mantener su vinculación con el circuito europeo.
El regreso de las estrellas al golf tradicional
La desaparición de LIV Golf abre ahora un escenario completamente diferente para los jugadores que habían apostado por el circuito saudí. Brooks Koepka fue uno de los primeros en abandonar la competición, a comienzos de 2026, cuando todavía le quedaba un año de contrato. El PGA Tour estableció una vía específica para facilitar su regreso, aunque con importantes penalizaciones económicas.
Patrick Reed, por su parte, decidió no ampliar su vinculación con LIV Golf y se encuentra en disposición de regresar al PGA Tour en 2027 gracias a sus resultados en el DP World Tour.
Jon Rahm también ha abierto la puerta a una reincorporación al circuito estadounidense. El español reconoció este martes que estaría dispuesto a aceptar unas condiciones económicas similares a las que asumió Koepka, aunque Associated Press apunta que resulta poco probable que pueda acogerse exactamente al mismo acuerdo.
Queda por conocer qué ocurrirá con otras figuras como DeChambeau, Johnson, Smith o Niemann, cuyo futuro deportivo dependerá ahora de las opciones que encuentren para regresar a los principales circuitos y de la resolución de sus situaciones contractuales.
Indianápolis, el último capítulo de LIV Golf
El anuncio de este jueves convierte al torneo de Indianápolis, disputado el pasado agosto, en la última competición de LIV Golf. El estadounidense Michael La Sasso se impuso en aquella prueba, sin que entonces estuviera confirmado que sería la despedida definitiva del circuito.
Curiosamente, La Sasso intentó recientemente conseguir una tarjeta para el DP World Tour, pero quedó eliminado la pasada semana en la segunda fase de la escuela de clasificación.
LIV Golf cierra así su etapa deportiva después de cinco temporadas, una inversión superior a los 5.000 millones de dólares y una profunda transformación del panorama profesional. Su irrupción obligó a los circuitos tradicionales a modificar sus estructuras, incrementar sus premios y afrontar una competencia económica sin precedentes.
El procedimiento concursal continuará ahora para resolver las cuestiones pendientes relacionadas con los contratos, los activos y las reclamaciones de los acreedores. Pero el anuncio realizado este jueves ante el juez deja una conclusión inequívoca: LIV Golf abandona sus planes de continuidad y comienza el proceso para poner fin a sus operaciones.



