LIV Golf ha anunciado este martes 8 de septiembre su entrada voluntaria en un proceso de reestructuración judicial bajo el Capítulo 11 de la legislación de quiebras de Estados Unidos. La compañía y sus filiales han iniciado el procedimiento ante el Tribunal de Quiebras del Distrito de Nueva Jersey con el objetivo declarado de preservar la actividad y dar paso a una nueva estructura en la que los jugadores serían los propietarios mayoritarios.
Es el paso central de una operación de recapitalización para la que LIV ha firmado un acuerdo de apoyo a la reestructuración con BC Partners Credit, la división de crédito de BC Partners. La intención de la compañía, según el comunicado, es completar su salida del procedimiento e iniciar esa nueva etapa a comienzos de 2027.
Hay, no obstante, una diferencia importante entre lo que ya se ha anunciado y lo que todavía debe concretarse. El acuerdo de apoyo a la reestructuración está firmado, pero la operación no está cerrada. Su culminación depende, entre otras condiciones, de la aprobación judicial y de las partes implicadas. Además, LIV reconoce que sigue manteniendo «conversaciones avanzadas» con los jugadores llamados a convertirse en sus propietarios mayoritarios.
El objetivo que recoge la nota oficial emitida por LIV es mantener la compañía en funcionamiento. El Capítulo 11 es un procedimiento de reorganización que, en términos generales, permite a una empresa continuar con su actividad mientras tramita un plan bajo supervisión judicial y, con autorización del tribunal, obtener nueva financiación. Acogerse a este mecanismo no equivale por sí solo a anunciar una liquidación o un cierre.
Ese es el marco elegido por LIV para intentar transformar su estructura financiera y de propiedad. La compañía presenta el procedimiento como una herramienta para disponer del tiempo necesario y ejecutar la operación, aunque su consejero delegado, Scott O’Neil, admite que quedan asuntos importantes por resolver.
«Este proceso nos proporciona la estructura y el tiempo necesarios para llevar adelante una operación histórica y comenzar el siguiente capítulo de LIV Golf», señala O’Neil.
El dirigente describe esa próxima etapa como una liga construida en torno a los aficionados, con un modelo de propiedad que sitúe a los jugadores en primer plano y que forme parte del ecosistema mundial del golf. Su mensaje es de confianza, pero no da por terminada la tarea: «Estamos ilusionados con lo que nos espera, aunque todavía queda mucho por hacer durante los próximos meses».
Los jugadores tendrían la mayoría, pero falta concretar quiénes y cómo
La principal novedad de la estructura propuesta es que la mayoría de la propiedad de la compañía reorganizada quedaría en manos de los jugadores. El propósito, según LIV, es vincular sus intereses al éxito de la liga a largo plazo.
El comunicado no identifica a los golfistas con los que se está negociando, no detalla cómo se repartirían las participaciones ni confirma qué compromisos han asumido. Tampoco explica el tratamiento que recibirían sus contratos actuales.
Por tanto, el anuncio no permite dar por confirmada la continuidad de ningún jugador concreto, ni determinar qué condiciones económicas acompañarían a su participación en la nueva compañía.
La propuesta se refiere a la propiedad de LIV Golf como empresa reorganizada. Es ahí donde la liga quiere situar a los jugadores en una posición mayoritaria, acompañados por nuevos inversores financieros.
El PIF financiaría el procedimiento; BC Partners, la salida
El comunicado distingue dos fases de financiación y dos papeles diferentes.
Para el proceso judicial, el PIF saudí ha acordado proporcionar 49,6 millones de dólares mediante financiación, sujeta a la aprobación del tribunal. Es el importe concreto que la compañía hace público para esta fase de la reestructuración.
Después, cuando LIV salga del Capítulo 11, la previsión es que BC Partners Credit y otros posibles inversores minoritarios aporten la financiación de salida y respalden el plan para capitalizar la empresa reorganizada.
No se ha comunicado el importe de esa segunda financiación ni la participación que correspondería a cada inversor. Los 49,6 millones anunciados pertenecen al compromiso del PIF para el procedimiento, no a una inversión ya desembolsada por BC Partners para la nueva etapa.
La distinción es relevante: una cosa es financiar la transición judicial y otra dotar de recursos a la compañía que se pretende construir después.
Gene Davis, presidente del comité especial del consejo de administración, defiende que la decisión llega después de revisar las alternativas disponibles junto a O’Neil, el equipo directivo y sus asesores.
«La prioridad del consejo es proteger lo que han construido», afirma en referencia a jugadores, empleados y socios comerciales. A su juicio, las medidas anunciadas representan «el camino más responsable para la liga y para todas las partes interesadas».
La compañía está solicitando además el reconocimiento del procedimiento estadounidense en Inglaterra y Gales, con el objetivo de preservar el valor de sus activos y operaciones internacionales.
El horizonte que marca LIV es el comienzo de 2027, pero se trata de una previsión para culminar la reorganización, no de la confirmación de un calendario deportivo. El comunicado tampoco concreta torneos, bolsas de premios o la composición de la futura liga, algo que ya adelantamos en la Bola Provisional de Ten Golf.
LIV ha anunciado, en definitiva, el mecanismo judicial y el acuerdo financiero con los que pretende sostener su próxima etapa. Queda por cerrar la operación y concretar qué jugadores participarán, en qué condiciones y con qué recursos contará la compañía reorganizada.



