Jon Rahm completó otra muy buena semana en LIV Golf. Acabó tercero en Nashville. Ha terminado ocho torneos en la liga saudí en 2024 y en todos ha acabado en el top 10. La única excepción fue Houston, hace tres semanas, cuando tuvo que retirarse durante la segunda ronda por una infección en el pie izquierdo. La temporada es notable, pero le falta el sobresaliente. Está bien, pero se antoja insuficiente para un jugador que tiene el estándar mucho más alto. Más insuficiente aún si en el balance metemos los tres primeros Grandes de este año. Nadie se lo tiene que explicar a Rahm. Es él mismo quien sabe que sus resultados están por debajo de sus expectativas.
Cuando el rendimiento no es un desastre, ni mucho menos, sino que no está consiguiendo alcanzar la excelencia que sí ha tenido otros años, especialmente en forma de victorias, es más difícil elaborar una diagnóstico y encontrar una solución. Por eso, tienen bastante valor las declaraciones realizadas por el propio Jon al acabar el torneo de Nashville. Él sí parece tener claro dónde está la ‘avería’ y asegura que se va a poner manos a la obra para solucionarla.
Pese a la victoria por equipos, tercera de la temporada cosechada en Nasville, Jon admitía que la sensación que le había dejado el torneo era agridulce. «Individualmente lo quieres hacer bien, quieres ganar, pero este domingo habría necesitado una ronda realmente muy baja para haber dada caza a Tyrrell Hatton. Si hubiera hecho el ocho bajo par del sábado, seguramente habría estado más emocionante el torneo, pero aún así habría terminado a dos golpes de él. Creo que habría sido imposible cogerle esta semana. Es más fácil centrarme en mis defectos esta semana. Tuve cuatro golpes de penalidad, uno fuera de límites y tres al agua. Es en esto por encima de cualquier otra cosa donde voy a poner toda mi atención, sabiendo que tenemos dos semanas para Valderrama, una semana en la que definitivamente quiero ganar», explica.
Es decir, la inconsistencia puntual dentro de la solidez. Rahm sigue siendo muy sólido en todas las parcelas del juego y, especialmente desde el tee. Así lo dicen las estadísticas. Hace más birdies que nadie en LIV Golf, coge más del sesenta por ciento de las calles y está en green en regulación casi el 75 por ciento de las veces. En todas las estadísticas de tee a green está por encima de la media, el problema es que sus errores, que son pocos, le están costando mucho. Lo sabe y se va a poner manos a la obra.
Realizado el diagnóstico, primer paso crucial, lo importante ahora es el tratamiento para remediarlo. Ahí está un poco más difícil el asunto. No se puede decir que tenga un problema técnico cuando es el cuarto que más greenes en regulación caza en LIV Golf. Son errores puntuales, desconexiones, cortocircuitos que van a y vienen. Estos son los fallos más difíciles de solucionar, pero Jon está en ello para llegar en perfecto estado de revista a la cita de Valderrama.
Mientras tanto, disfruta mucho de los éxitos como equipo. «Antes de empezar el torneo tenía la impresión de que no iba a ser una buena semana para nosotros por el tipo de campo. Creo que nos van más los desafíos exigentes que los festivales de birdies… Pero claro, después de decir esto, hemos ganado el torneo. Fue agradable al menos caminar el último hoyo sabiendo que estaba más o menos hecho. Estoy muy orgulloso de todo el equipo y, especialmente esta semana, de Tyrrell», afirma.



