Azahara Muñoz y Carlota Ciganda han sabido aprovechar este jueves la ronda más ‘fácil’ de la temporada en el LPGA Tour. La media de golpes ha sido de 69.5, con 75 tarjetas de 69 golpes o menos. Un vergel. Eso sí, aquí nadie va regalando los birdies. Después, toca jugar muy bien, y las españolas lo hicieron. Dos vueltas de 64 golpes, ocho bajo par, y segunda posición a un golpe de la cabeza, ocupada por Pajaree Annanarukarn.
Los puntos fuertes de Azahara Muñoz fueron el driver y el juego corto. Cazó casi todas las calles y la única que se le escapó la tenía al borde. En cuanto al putt, la malagueña desveló que ha empezado a trabajar con un nuevo entrenador de putter y también ha cambiado el instrumento. «He estado trabajando en mi putt. Empecé con un nuevo entrenador la semana pasada, cambié el putter y me ha ido muy bien. Es un anser clásico. El entrenador me ha ayudado mucho. Ha sido un poco de técnica y después el putter ayuda. Me siento mejor. Siento que tengo más control de la velocidad y me gusta su aspecto», explica la malagueña.
Por su parte, Carlota apuntó al físico como aspecto clave a su ronda, la mejor de 2024. «Siento que el inicio de la temporada ha estado un poco atrancado, tuve una pequeña lesión en el cuello y el hombro, así que no pude entrenar lo que quería. Tuve que tomarme un tiempo libre. Sin embargo, en las últimas dos o tres semanas he vuelto a sentirme bien. Mi entrenador (Jorge Parada) estuvo en Los Ángeles y esta semana, así que hemos estado trabajando bien. Se trata simplemente de confiar en mí misma, estar muy presente, tener una buena estrategia y hacer swings agresivos hacia el objetivo», revela.
Azahara, una de las diez jugadoras que han sido madres que están jugando esta semana, asegura que ahora que su hijo acaba de cumplir dos años se hace casi más difícil compaginar la competición con su atención. «Para ser honesta, creo que es más difícil para mí ahora. Él sabe que no está en casa, duerme peor, tiene mucha energía. A veces, cuando son bebés, simplemente los dejas. Viajar con un niño pequeño, es mucho».
En cuanto su golf, la golfista de San Pedro se ha mostrado muy satisfecha. «Me sentí muy bien. Cogí también muchos greenes y los que fallé estaban justo ahí. De hecho, el único green que fallé realmente estaba a unos 25 ó 30 metros y metí el chip de birdie. Me ayudó a poner en marcha la vuelta. Después, dejé dos dadas, otras dos a un metro y metí algunos putts muy buenos de cinco o seis metros. Un gran día de golf. Hacía tiempo que hacía un ronda de ocho bajo par (casi cinco años) y está muy bien demostrarme que aún puedo hacerlo».
Carlota, por su parte, se queda también con su juego de hierros. «Un día muy bueno para mí. He empezado muy sólida, con un birdie en el 11, y después cacé todos los greenes. Sólo se me escapó el del 8 por apenas un metro. Muy bien desde el tee y muchos wedges a green. Una de las claves es aprovechar los pares 5. Llego de dos en todos y eso es una ventaja. Tengo que hacer tres o cuatro menos cada día en los pares 5», ha explicado.
Por último, Azahara admite que uno de los objetivos que tiene en la cabeza son los Juegos Olímpicos. «Probablemente estos sean los últimos en los que pueda estar, así que quiero ir. Es en París, cerca de casa y mis padres probablemente puedan venir. A Río no vinieron. Estaba demasiado lejos. Querían venir a Tokio, pero no pudo ser. Disputar tres Juegos Olímpicos y representar a tu país sería increíble, así que sin duda lo tengo en mente y le estoy prestando atención».



