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La gallega, que no volverá a jugar esta temporada, explica a Ten Golf el calvario que ha pasado en los últimos meses

La cadera de Fátima dice basta y le obliga a pasar por el quirófano

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Fátima Fernández Cano, durante la segunda jornada del PIF Saudi International.
Fátima Fernández Cano.

El golf español pierde durante un tiempo a una de sus jugadoras estandarte al otro lado del océano. Fátima Fernández Cano tendrá que pasar por el quirófano el próximo 22 de septiembre en Estados Unidos para operarse de una microrrotura en el labrum de la cadera, una lesión que la ha obligado a detener en seco su temporada y que la mantendrá alejada de los campos durante varios meses.

La gallega, que este curso ha competido en el LPGA Tour y el Ladies European Tour, reconoce que llevaba tiempo conviviendo con molestias, pero el dolor se hizo insoportable en verano y ya no hubo margen de maniobra. Ahora afronta una recuperación que, según los médicos, le llevará entre cuatro y seis meses antes de poder entrenar de nuevo. En el mejor escenario espera regresar en marzo, aunque no descarta que sea mayo cuando vuelva a competir.

La historia de esta lesión comenzó en mayo en México, durante el torneo del LPGA que se celebraba en Mayakoba. Allí aparecieron los primeros dolores en la cadera. “Me hice una resonancia, pero los resultados no fueron claros. Parecía que con fisioterapia podría ser suficiente”, relata la propia jugadora. Durante semanas trató de sobrellevar la situación, alternando entrenamientos y sesiones de rehabilitación, con la esperanza de que la molestia remitiera.

Pero no fue así. El dolor fue aumentando poco a poco hasta hacerse insoportable. El PIF London Championship, celebrado a incios de agosto, fue el torneo que marcó el punto de no retorno. “El cuerpo dijo basta”, reconoce. «Apenas podía completar el swing y hasta acciones tan rutinarias como marcar la bola me producían un dolor intenso. Andaba diez minutos y ya era insufrible”.

Con esas sensaciones, volvió a Estados Unidos para someterse a nuevas pruebas. Esta vez, los médicos dieron con el diagnóstico: microrrotura en el labrum de la cadera. La recomendación fue clara: la única solución pasaba por una operación quirúrgica.

El labrum es un anillo de cartílago que recubre la cavidad de la cadera, estabilizando la articulación y amortiguando los movimientos. Cuando se produce una microrrotura, cada gesto —desde caminar hasta girar el tronco— genera fricción e inflamación. En el caso de un swing de golf, que exige una rotación violenta de la cadera, el dolor se multiplica y acaba siendo incapacitante.

La operación supone otro golpe en la trayectoria de Fátima, que ya en 2023 vivió una situación complicada. Entonces fue una lesión de muñeca la que la obligó a parar durante cinco meses, un parón que llegó a hacerla temer por su carrera. “Hubo momentos en los que pensé que podía ser el final”, reconoció en su momento.

Superó aquella prueba con paciencia, trabajo y determinación, logrando regresar al máximo nivel. Sin embargo, apenas un año después, la historia se repite con otro contratiempo físico, esta vez en la cadera. Nada más volver superó la Escuela del LET, espera volver con la misma energía.

Antes de dar el paso definitivo, Fátima viajó a España en busca de una segunda opinión médica. Fue evaluada por el doctor Almaraz en Madrid y por el doctor Cárdenas Nylander en Barcelona, ambos especialistas de prestigio que confirmaron el diagnóstico y coincidieron en que la operación era la única salida. También probó con algunas infiltraciones y tratamientos alternativos, pero los resultados fueron insuficientes.

“Ya no podía competir, ni entrenar, ni siquiera hacer vida normal sin molestias. Lo mejor es parar, operarme y volver cuando esté completamente recuperada”, explica.

El Finalmente tomó la decisión de someterse a la intervención en Estados Unidos, en el prestigioso centro Andrew’s Sports Medicine de Birmingham (Alabama), ciudad en la que ella vive habitualmente y donde será operada por el doctor Emblom el próximo 22 de septiembre.

La cirugía la mantendrá apartada de la competición durante entre cuatro y seis meses, lo que significa que 2025 se da por perdido. Su objetivo está puesto en 2026, cuando regresará a los circuitos con una “medical exemption” tanto en el LPGA Tour como en el Ladies European Tour.

Cuando se recupere dispondrá de seis torneos para defender su tarjeta en el LPGA, mientras que en el LET tendrá cinco oportunidades. En ese tiempo podrá sumar puntos con los que consolidar su estatus a partir de los resultados obtenidos este año.

“Es una buena oportunidad para volver con margen. Me da tranquilidad saber que tendré esos torneos para pelear por mantenerme arriba”, reconoce.

Más allá de la lesión, la gallega admite que su año no estaba siendo el mejor. “Empecé jugando bien, pero fallé tres cortes por un solo golpe y eso me pasó factura anímicamente”, cuenta. La confianza empezó a flaquear y, como ella misma reconoce, el putt no estaba funcionando.

Después llegaron las molestias físicas y la situación se complicó todavía más. Jugar con dolor se convirtió en una rutina hasta que la situación fue insostenible. “Mentalmente se hizo muy duro. Quieres rendir, pero tu cuerpo no responde”.

La intervención quirúrgica marcará otro punto de inflexión en la carrera de Fátima Fernández Cano. Tras un año condicionado por el dolor y con resultados discretos, la gallega pondrá ahora el foco en una recuperación que la devuelva en plenas condiciones al circuito. Con la “medical exemption” que recibirá en el LPGA y en el LET, tendrá la oportunidad de defender su estatus en 2026.