Miguel Ángel Jiménez (-8) vuelve a estar donde quiere estar: en plena refriega por la Charles Schwab Cup. En Phoenix, después de un arranque algo timorato, el malagueño ha recuperado el tono de juego habitual esta temporada. Una vuelta de 65 golpes le devuelve de cabeza al tren de la lucha por la general. El Pisha, una vez más, aparece cuando más hace falta.
La contienda, además, está preciosa. Los tres jugadores que aterrizaron en Phoenix en lo más alto de la Orden de Mérito se han colocado entre los cuatro primeros del torneo. Nadie concede ni un milímetro. Steve Alker (-11), ahora mismo, ganaría tanto el torneo como la Charles Schwab Cup; Stewart Cink (-10) le sigue pegado a los talones; y Jiménez, cuarto a tres golpes, respira justo detrás y cuando huele sangre ya sabemos como se las gasta. El margen es mínimo y la sensación es que cualquier detalle puede decantar un año entero de trabajo. ¿Qué más se puede pedir a un cierre de temporada?
Desde el primer hoyo, Jiménez ha dejado claro que no piensa pasar desapercibido. Un eagle en la primera bandera ha sido una declaración de intenciones en toda regla. Si tiene que caer, será con las botas puestas. El español está decidido a convertirse en el primer jugador de nuestro país en ganar la Charles Schwab Cup, una gesta que pondría un broche histórico a su ya descomunal carrera en el PGA Tour Champions. Lo cierto es que el viernes se le vio en modo fino y muy sólido desde el tee, sólo tres calles se le escaparon.
Más allá del eagle, firmó otros dos birdies en los nueve primeros hoyos y sumó tres más en la segunda vuelta. En total, un recital de aciertos que lo catapultó hacia la parte noble de la clasificación. Solo el bogey en el par 3 del 15 le privó de un resultado aún más redondo, aunque no empaña el excelente movimiento que ha realizado en la carrera por la Charles Schwab Cup.
Mientras tanto, Steven Alker también ha sellado un 65 que le devuelve al timón del ranking. El neozelandés recupera el número uno gracias a una exhibición de control y temple, arrebatándole momentáneamente a Stewart Cink los honores. Con los tres implicados respirándose en la nuca, Phoenix se prepara para un fin de semana de alto voltaje. La batalla sigue viva y Jiménez está dentro. Muy dentro.



