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Ras de hierba de la jornada final del Genesis Invitational 2025

Algunas comparaciones tan odiosas como reveladoras

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Ludvig Aberg. © Golffile | Fran Caffrey
Ludvig Aberg. © Golffile | Fran Caffrey

No se han cumplido ni dos años desde que Ludvig Aberg se hiciera profesional, pero en realidad más de la mitad del tiempo que lleva como tal se lo ha pasado dentro del top ten mundial. Después de su victoria de ayer en el Genesis Invitational asciende de nuevo al Número 4, lugar que ya había ocupado y que de momento es su techo. Es el Pau Gasol del golf: produce buenos números casi sin darse cuenta. Se hizo profesional en junio de 2023 y ya era top ten mundial en marzo de 2024: no habían pasado ni nueve meses completos.

– Hagamos algunas odiosas comparaciones. Tiger Woods se hizo profesional en agosto de 1996 y se metió por primera vez en el top ten mundial en abril de 1997, después de ganar el Masters. No habían pasado ni ocho meses. Jon Rahm se hizo profesional en junio de 2016 y alcanzaba el top ten mundial por primera vez once meses después, en mayo de 2017. Y sigamos…

Rory McIlroy se hizo profesional en septiembre de 2007 y no alcanzó el top ten mundial hasta la última semana de 2009, bastante más de dos años después. Y Sergio García, otro ejemplo de gran irrupción en el mundo profesional, como el de Aberg y Rory, se hizo profesional en abril de 1999 y no tocó el top ten mundial hasta mayo de 2001, así que habían pasado algo más de dos años. Terminemos con Jordan Spieth, otro ejemplo de gran irrupción en el mundo profesional: se hizo profesional en el arranque del año 2013 y alcanzó por primera vez el top ten mundial en abril de 2014, algo más de un año después.

Pues eso. Que al menos en este apartado el nórdico se mueve en niveles que verdaderamente dan mucho que pensar. No es sólo llegar a ese top ten, es mantenerse. Eso sí, de todos los citados sólo Sergio no consiguió alcanzar el Número Uno del mundo. ¿Sera capaz Aberg de llegar tan lejos? No parece el mejor momento para conseguirlo, con un bicho como Scheffler atornillado al trono, pero tampoco cuesta tanto imaginarse a Ludvig cumpliendo semejante reto, así, como quien no quiere la cosa.

Decía ayer el sueco, con el trofeo entre las manos, que todo aquel año 2024 sin victorias se le había hecho una eternidad. Y que nada le parece más excitante en esta vida que esa sensación de jugar los últimos hoyos de un torneo con la opción de ganarlo. Su aspecto angelical engaña, pero parece que sí lleva dentro una fiera competitiva. Será cuestión de ver cómo la alimenta, porque es indudable que, por el perfil de jugador que maneja, fiable como pocos, está llamado a hacer historia en el golf sueco, europeo y mundial.

– Las condiciones de juego del domingo fueron de largo las mejores de la semana. Algo más de temperatura y algo menos de viento. Y enseguida los chicos se metían en faena: en la ronda final se firmaron 22 tarjetas de menos de setenta golpes, casi las mismas que se habían firmado en el total de las tres rondas anteriores (26). No obstante, no todo son las condiciones, ocurre también que estos jugones se adaptan y aprenden muy rápido. Es muy complicado (y hasta desaconsejable), por ejemplo, entrenar o trabajar regularmente el juego desde un rough como el que había esta semana en el South course de Torrey Pines, así que en estas situaciones de alguna manera toca adaptarse sobre la marcha, o sencillamente entender que habrá que ajustar lo suficiente el juego para… ir más por el farway.

Resultados finales del Genesis Invitational