Jorge Campillo admite que cuando pegó su primer golpe en el Mexico Open este jueves, la salida en el hoyo 10 del Vidanta Vallarta, aún estaba impactado. «A ver si le doy a la bola», se dijo mientras se colocaba en el stance. ¿Presión por el debut como miembro del PGA Tour? Negativo. Nada que ver. O al menos, no más presión que en cualquier otro primer golpe de cada semana. La tensión justa, sí, las mariposas, sí, poco más.
Detrás de esa impresión inicial se encuentra una historia mucho más divertida. Nos referimos a su presentación. Corrió a cargo de un animoso locutor mexicano que dejó prácticamente estupefacto a Jorge. «Se puso a gritar como si fuera un narrador de fútbol: ‘De Cáceres, España, tres victorias en el European Tourrrrrr… Jorgeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee Campilloooooooooooo’, cuenta el golfista español entre risas a Ten Golf. «La verdad es que me dejó impactado», añade.
El primer golpe acabó en el agua, aunque Jorge no le echa la culpa al presentador, ni mucho menos. Fue una casualidad. Simplemente, cosas del golf. «El golpe no fue ni tan malo. Es un drive muy tenso, con agua a ambos lados, botó en zona seca, pero hacia la derecha y acabó en el agua», asegura.
El juego de Campillo mostró dos caras muy bien diferencidas en su puesta en escena en México. De tee a green no anduvo fino. «No fue algo horroroso, pero lo calificaría como mediocre. Demasiado golpes mal tocados», afirma. Los números le dan razón. Cazó siete calles y diez greenes, lejos de sus cifras habituales. El año pasado acabó el DP World Tour con una media de casi el 70 por ciento de los greenes en regulación y el sesenta por ciento de las calles.
No terminó de encontrarse cómodo con su juego largo, más allá de que el campo es largo y todavía se hace más con el viento. «No sé ni cuántos hierros 5 y hierros 3 pegué de segundo. Sopló bastante y, además, pillaba en contra casi todos los hoyos». La manera de compensar esta flaqueza del jueves fue el juego corto. «Sinceramente, creo que di un clínic alrededor de green. Mucha garra», explica.
Tan sobresaliente fue esta parcela de su juego que Jorge aprovechó para saldarse una cuenta pendiente que tenía con su hermano. «Ha venido esta semana al torneo y me estuvo siguiendo los 18 hoyos. Siempre me está dando la matraca con que aprocho muy mal, así que cuando acabé se lo tuve que decir: a ver quién aprocha mal ahora…», cuenta divertido.
Además, del approach, muy bien tanto desde la arena como desde la hierba alta, Campillo destaca el rendimiento en los greenes. «Es cierto que no entró ningún putt largo, pero metí todos los de metro y medio y dos metros y eso no suele suceder cuando tienes muchos», matiza.
Por último, Jorge corrige al shot tracker del PGA Tour en el hoyo 14. «Pone que el approach lo dejé a diez pies (tres metros), pero no es así. La dejé dada. Fue un gran approach». Otra oportunidad para devolvérsela a su hermano.
Campillo arrancó el Mexico Open con una vuelta de 67 golpes para situarse en el puesto decimoquinto. Hoy saldrá a jugar en el último partido del día poco después de las nueve de la noche, hora peninsular española.



