
Son muchos los profesionales que han intentado, intentan e intentarán copiar la forma de jugar de Tiger Woods…
Es lógico y natural. Sin embargo, Brandt Snedeker entendió tiempo atrás que aquello no funcionaría con él.
Ocurrió exactamente hace cinco años, el día que asumió que jamás podría mandar la bola tan lejos como Tiger, Mickelson o Dustin Johnson. Son jugadores extraordinarios y su método tiene un valor incalculable, pero Snedeker decidió que debía buscar por otro lado. Persiguió la consistencia y encontró la inspiración. El jugador de Tennessee ha pasado horas y horas viendo a Jim Furyk, David Toms y Steve Stricker. “Eran mi modelo a seguir. Cuanto más tiempo los veía, más me daba cuenta de lo que tenía que hacer para convertirme en un gran jugador. Ratifiqué que también se pueden ganar grandes de ese modo”, explicó ayer Snedeker.
El flamante ganador del AT&T Pebble Beach National Pro-Am tomó la determinación de que debía potenciar sus virtudes, mejorar su juego corto, convertirse en uno de los mejores pateadores del mundo y, sobre todo ganar en consistencia. Para ello, también siguió el ejemplo de Luke Donald, “un jugador que ha sido durante muchísimas semanas Número 1 del mundo porque tenía el juego más consistente del planeta”, señala Snedeker.
Y si tenemos que hablar de consistencia, no hay como repasar sus números más recientes. Al margen de ser primero o segundo en las tres últimas semanas o haber hecho seis top 3 en los últimos nueve torneos, resulta que Snedeker ha firmado 16 de las últimas 19 rondas por debajo de 70 golpes y lleva un acumulado en 2013 de -83. Sin ir más lejos, ayer estableció el nuevo récord del AT&T Pebble Beach (-19) con esta rotación (Pebble Beach, Monterey Peninsula y Spyglass).
Snedeker tiene argumentos y ejemplos más que suficientes para creer que su método funciona. No todo en el golf es mandarla al quinto pimiento. “Si juego igual que en estas tres últimas semanas sé que hay muy pocos jugadores que puedan ganarme”, asegura. Convicción. La guinda del pastel.


