
Hideki Matsuyama mira incrédulo su bola moverse por el green. El japonés estaba preparado para patear y antes siquiera de apoyar su putter en el suelo, la pelota ha empezado a desplazarse como si tuviera vida propia. No poca cosa. No hablamos de oscilar, ni de cambiar de posición, no, fueron más de dos metros. Segundos después los árbitros del PGA Tour hicieron sonar las bocina para suspender el juego. Alivio. Tregua. El juego estuvo suspendido algo más de hora y media y posteriormente se terminó la jornada por falta de luz con 29 golfistas aún en el campo. La acción se reanudará este viernes a primera hora y la tercera ronda, ya con el corte realizado, se disputará de tres en tres y por dos tees.
La segunda ronda del Farmers Insurance Open fue un pequeño infierno. El viento sopló con mucha fuerza en Torrey Pines, con rachas por encima de los 50 kilómetros por hora. El campo se convirtió en una ratonera y muy especialmente los greenes. Los que salieron peor parados fueron los que el miércoles, en la primera ronda, jugaron el recorrido Sur. Se las prometían muy felices el jueves. Superado el monstruo, el campo claramente más difícil de los dos, les tocaba aprovechar el Norte para acercarse a la cabeza. Recuerden que después de los primeros 18 hoyos, catorce de los diecisiete primeros clasificados habían jugado en el Norte. Había justificación para frotarse las manos.
Pero el golf está en manos de la madre naturaleza y ésta, con sus designios y caprichos, puede echar al traste cualquier plan. Eso es lo que hizo este jueves. El viento afectó especialmente al recorrido Norte. Pillaba cruzado prácticamente en todos los hoyos, hasta el punto de que la media de golpes estuvo por encima del Sur, algo muy poco habitual por estos lares. Conclusión: los golfistas más beneficiados son los que jugaron el Norte el miércoles y el Sur el jueves.
¿Hasta qué punto fue una escabechina la segunda ronda? Los números ayudan a explicarlo. El liderato el primer día estaba en nueve bajo y ayer bajo a seis, compartido por Ludvig Aberg (-6), que entregó una tarjeta de 75 golpes en el Sur, y Lanto Griffin (-6), que hizo un heroico par en el Sur. De los 70 golfistas que ahora mismo están dentro del corte, un total de 45 jugaron la rotación Norte-Sur y sólo 25 lo hicieron al revés. Este es también el azar del golf.
El mejor jugador de la rotación difícil es Danny Walker (-5), seguido de Sungjae Im (-4) y Chris Gotterup (-4), autor de la mejor vuelta del día en el Norte junto a Jason Day (-1), una sensacional tarjeta de 69 golpes. Sólo tres jugadores bajaron ayer en los dos campos de 70 golpes. El tercero fue Jason Suber en el Sur, también con 69.
Obviamente, los batacazos estuvieron a la orden del día, empezando por el campeón defensor. Matthieu Pavon hizo 80 golpes y falló el golpe por una tonelada. Max Homa se retiró. Y se han quedado fuera también Matt Wallace, Thriston Lawrence (otro 80), Francesco Molinari, Justin Rose (otro 80), Tony Finau, Niklas Norgaard, Si Woo Kim o Shane Lowry. Es noticia que el irlandés no aprovechara las duras condiciones.
Entre los que sí han pasado el corte hay que señalar a Danny Willett, Sahith Theegala, Keegan Bradley, Jason Day, Sami Valimaki o Hideki Matsuyama. Matteo Manassero están en ello con hoyos aún por jugar. El italiano marcha -1 a falta de dos hoyos, y el corte se situará en +1.


