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RBC HERITAGE

Esa gran batalla subterránea a la que aún no prestamos tanta atención

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Tom Hoge podría meterse provisionalmente en el equipo USA de la Ryder quedando segundo esta semana en el RBC Heritage. © Golffile | Fran Caffrey
Tom Hoge podría meterse provisionalmente en el equipo USA de la Ryder quedando segundo esta semana en el RBC Heritage. © Golffile | Fran Caffrey

Mañana arranca el RBC Heritage, quinto de los ocho Signature Events programados en la temporada del PGA Tour. Ya saben: lista de participantes reducida, bolsa de premios de veinte millones y, en el presente caso, torneo sin corte. La relativa novedad de este tipo de torneos hace que todavía olvidemos con demasiada frecuencia una de sus peculiaridades más interesantes, que es el enorme peso que ya tienen en la confección del equipo estadounidense de la Ryder Cup. La explicación es muy sencilla, en año de Ryder, un jugador estadounidense gana un punto por cada mil dólares ganados en un torneo del PGA Tour (y 1,5 puntos por cada mil dólares ganados en los Grandes), así que el vencedor de esta semana, que se embolsa 3,6 millones de dólares, además sumaría 3.600 puntos Ryder, una cifra que es más del doble de lo que se suma en los eventos regulares.

La lista de clasificación Ryder estadounidense, por tanto, está realmente muy abierta y en cada uno de los Signature Event pueden provocarse verdaderas revoluciones, más incluso que en los Grandes, que reparten más puntos, pero donde es mucho más complicado terminar en los puestos de arriba (y hasta jugarlos).

Tanto es así que esta semana juegan el RBC Heritage hasta 31 estadounidenses que con un triunfo se meterían provisionalmente entre los seis mejores de dicha clasificación (los que consiguen una plaza directa para Bethpage), dependiendo en algunos casos de otros resultados. Esos 31, se entiende, no están metidos ahora mismo en el equipo. Y en esa amplia relación encontramos a muchos jugadores que no entraban en ninguna quiniela para entrar en la escuadra de Keegan Bradley. Ejemplos concretos: J. J. Spaun. Tom Hoge, Michael Kim, Andrew Novak, Joe Highsmith, Jacob Bridgeman, Ryan Gerard, Sam Stevens o Brian Campbell, entre otros. De hecho, ahora mismo están metidos entre los seis mejores Russell Henley o Maverick McNealy, extraordinarios jugadores, desde luego, pero con los que a priori no se contaba. A alguno como Hoge o Kim hasta podría valerles esta semana en Hilton Head un segundo puesto en solitario…

Al final, por supuesto, se entiende que esos otros grandes nombres que todo aficionado tiene en la cabeza, y que ahora mismo ni siquiera están cerca de los seis primeros, tienen las mismas o más oportunidades de hacerse valer. Nos referimos a los Thomas, Finau, Clark, Homa, Spieth o Burns, por citar sólo algunos. Pero es indudable que la presencia de estos Signature Event y sus millonarias bolsas de premios van a propiciar más de una sorpresa, tal y como ya está sucediendo. Por otro lado, estos torneos restan posibilidades a los jugadores de LIV, que no pueden jugarlos y que necesitan excelentes actuaciones en los Grandes, en el caso de que puedan jugarlos, para compensar. El caso patente es el de Patrick Reed, que con su tercer puesto en solitario en el Masters ha ganado una barbaridad de puntos y de posiciones, pero todavía se ha quedado a más de dos mil puntos del sexto, que marca el listón.

El morbo, esta semana, lo pone una vez más Keegan Bradley, el capitán de la escuadra de las barras y estrellas, que está dispuesto a ejercer de capitán-jugador si se gana el puesto. Honestamente, él no suele entrar en ninguna quiniela en los Grandes (falló el corte en el Masters, sin ir más lejos), pero sí en estos otros torneos (fue quinto en el pasado Arnold Palmer), y una victoria suya en Harbour Town esta semana lo metería entre los seis mejores. Incluso un segundo puesto en solitario lo situaría muy cerca de las seis primeras plazas.

Consulta aquí los resultados del RBC Heritage