
Jon Rahm (-5) ha regresado enchufado a la competición y arranca en la CJ Cup con una primera ronda ‘rutinaria’ de 67 golpes que lo coloca en la parte alta de la tabla y a dos golpes del líder, un iluminado Tyrrell Hatton (-7) que viene de ganar en Wentworth y aún quiere sacarle punta a la inercia.
Jon Rahm tuvo que rescatar su guante de una papelera
El calificativo de rutinario al resultado de Jon puede resultar algo frívolo, así que merece una explicación. Para rematar tal tarjeta en Shadow Creek, un campo que se ha destapado como un hueso muy duro para quien muestra debilidades, hay que jugar un golf muy sólido, porque los líos gordos están a la orden del día en el recorrido de Las Vegas. Y eso es lo que ha hecho el vasco, que no es poco cuando se viene de un parón de tres semanas. Lo que ocurre, y no deja de ser una buena noticia, es que Rahm no ha ido con el turbo puesto, ni al límite de efectividad. Al menos, no ha dado esa sensación.
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No es nada sencillo coger calles en Shadow Creek, pero en este apartado, si nos ponemos puntillosos, seguro que Jon tiene algún margen de mejora. Tampoco son precisamente facilones los greenes y Rahm se ha desenvuelto de forma notable, pero también es cierto que se le ha quedado alguna buena opción por el camino. Por otro lado, no deja de ser un signo diferencial de los más grandes, que no siempre necesitan su mejor versión para firmar registros muy bajos.
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Dicho lo cual, hay que insistir: una cosa es que no se haya visto la mejor versión del español y otra que tal versión no haya sido buena. O muy buena. El de Barrika no ha perdido el tiempo ni se ha dormido en los laureles durante la tres pasadas semanas y su juego está en orden.
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Mientras Jon hacía parecer fácil lo que seguramente no lo era tanto (es otro modo de verlo), a su lado, sus compañeros de partido encarnaban los dos extremos opuestos. Por un lado, Hatton, el líder, venga a pegar hierrazos y a embocar putts desde todas las distancias; por el otro, Matthew Wolff (+8), último clasificado, cayendo en picado, incapaz de hacer un solo birdie y sumando hasta 43 golpes por la segunda mitad de la ronda.
A Sergio García le brillan especialmente los ojos en octubre
Sergio García (-1), por su parte, no ha tenido un día especialmente fino con los segundos tiros. Su porcentaje de greenes en regulación no ha sido deficiente, pero realmente no ha conseguido fabricarse muchas opciones razonables de birdie. De todos modos, una vuelta por debajo del par no es en ningún caso una mala manera de comenzar esta semana, porque las pequeñas tragedias y las alternativas, repitámoslo, van a estar a la orden del día.


