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Descubrimos al nuevo niño prodigio del golf de Estados Unidos cuyo swing guarda un gurú español

«Tenía seis años, le vi el primer swing y supe que era especial»

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Miles Russell.
Miles Russell. (Photo by Douglas P. DeFelice/Getty Images)

Si usted es un lector habitual de Ten Golf, este señor no necesita presentación, pero por si acaso no lo conociera, aquí van algunos apuntes. Ramón Bescansa es uno de los entrenadores de golf más reputados de Estados Unidos. Es gallego, pero vive desde hace casi una vida en Jacksonville, Florida. Tiene una muy buena fama bien ganada, especialmente con el juego corto y, sobre todo, con el putt. De hecho, él mismo ha patentado y comercializado un sistema de entrenamiento denominado Perfect Putter que es de los más utilizados en cualquier putting green de un torneo del PGA Tour o del DP World Tour.

Hace nueve años, Bescansa recibió una propuesta poco habitual para un coach de su nivel. El amigo de un amigo tenía un hijo de seis años que jugaba al golf y quería que le echara un vistazo a su swing. Ramón fue reticente al inicio. Era lógico. Por sus manos pasan o han pasado jugadores como Abraham Ancer, Davis Thompson, Harris English, Sergio García, Chris Gotterup, Raúl Pereda, Chris Kirk, Ben Kholes, Patton Kizzire o Matt Kuchar, así como un buen puñado de golfistas que militan en el Korn Ferry Tour. Élite. Ganadores de Grande y del PGA Tour, entre otros. No es un entrenador para principiantes y el propio Bescansa sentía que igual era mejor buscar a alguien especializado en iniciación. No lo veía.

Sin embargo, su amigo, un buen amigo, le insistió. «Venga, simplemente queda un día con él y lo ves, sin compromiso», vino a decirle. Ramón, por educación y amistad, aceptó. «Quedamos y en cuanto pegó el segundo golpe vi que tenía algo especial. Tenía un swing espectacular. Empezamos a trabajar y hasta hoy», explica Ramón a Ten Golf. Nueve años después, aquel niño y este gallego que llegó a jugar un torneo en el PGA Tour, vivieron una de las mejores experiencias de sus vidas. Compartieron juntos un torneo del circuito americano, el Rocket Mortgage Classic. Ramón, como caddie. Aquel niño de seis años se llamaba (y se llama) Miles Russell.

«Tenía seis años pero lo podía entrenar ya como un profesional. Escuchaba mucho y bien. Recuerdo con ocho años ya estábamos entrenando las distancias con los wedges. Con esa edad, lo normal es no tener la consistencia necesaria como para poder realizar un ejercicio de ese tipo. Es difícil encontrar un niño de ocho años que pegue dos seguidas sólidas, pero Miles sí lo hacía. Hay algo muy especial en él, en sus maneras, en sus ganas de mejorar y escuchar», explica Bescansa.

Normalmente las clases de golf se contratan por una hora. Ramón y Miles apenas miran el reloj. El tiempo se les va volando. Son sesiones muy divertidas donde no sólo trabajan el swing, sino que se trata de un entrenamiento integral, el juego completo. Desde pequeño ganaba todos los torneos de su edad, pero su evolución en los dos últimos años ha sido espectacular, cuenta Ramón. Ha hecho 17 menos en un torneo de TaylorMade junior, está acostumbrado a ir por delante y ganar a golfista que tienen más años. En 2023 fue elegido mejor junior de Estados Unidos tras ganar, entre otros, el THE PLAYERS Junior, y a partir de ahí le han venido las oportunidades en los torneos profesionales.

La primera invitación que recibió fue para un torneo del Korn Ferry Tour y acabó entre los veinte primeros. Es la gran sensación del golf en Estados Unidos en las últimas semanas. En el Rocket Mortgage no pasó el corte, pero dejó su impronta con un parcial de cuatro menos en 12 hoyos en su segunda ronda después de meter una desde fuera. «Estaba convencido de que íbamos a pasar el corte, pero un par de putt que no entraron y un mal swing nos dejaron fuera. Aún así, ha sido una experiencia impresionante, impagable. Para él y para mí. Estoy muy orgulloso de cómo lo llevó. No era nada fácil. Sabíamos que habría atención puesta sobre él, pero no tanta. Lo siguió más público que a Rickie Fowler y tuvo una cámara todo el tiempo. Era el show y lo llevó de maravilla. Había mucha presión, pero demostró una gran madurez. Súper orgulloso de él», afirma.

Bescansa está ahora full time con Russell, que también vive en Jacksonville de toda la vida. Su entrenamiento es integral, en todas las facetas, se entienden muy bien. Trabajan en el campo de la Universidad de North Florida, el más habitual es San José Country Club o en Atlantic Beach. Es bueno en todo, pero si hubiera que destacar algo sería su juego corto. A pesar de lo joven que es, Ramón asegura que tiene todos los golpes y no tiene ningún miedo a ejecutar el que toca en cada momento. Es muy habilidoso y está muy coordinado.

Es el gran fenómeno del golf en Estados Unidos. Lleva días en todas las televisiones, pero Miles lo lleva con tranquilidad. Sus planes no cambian. Le quedan tres años más en el instituto y después irá a la universidad. Ya habrá tiempo de pensar en ser profesional. Lo que sí va a jugar es el US Amateur Junior, el US Amateur y todos los torneos importantes en los que pueda entrar o en los que intentará clasificarse. El único torneo profesional que tiene asegurado en el futuro más inmediato es el Bermuda Championship, para el que ya le han dado una invitación por ser el mejor junior de Estados Unidos. Allí estará también Ramón con él.

Otro de los aspectos muy positivos del pequeño Miles es su actitud. «Es espléndida, siempre muy positivo. Acepta muy bien los errores y no se enoja. Da gusto verlo jugar. Tiene una rutina muy consistente», explica. Personalmente, es un chico normal. «Muy buen crío, buen persona, tirando a tímido y muy maduro para su edad», señala. Su familia no tiene nada que ver con el deporte profesional. Su padre jugaba al golf, hándicap 8-10, pero tampoco era de partida diaria. Le puso un palo en la mano a Miles con dos años y, desde entonces, no lo ha soltado. «Es de esos niños a los que no tienes que hacer un esfuerzo para llevar al golf, el esfuerzo realmente es para sacarlo del campo y regresar a casa», bromea Ramón.

Eso sí, no deja de ser un niño, por lo que en cuanto gana un campeonato lo primero que pide para celebrarlo es pizza y helado. No hay nada que le guste más. Así es Miles Russell, el nuevo niño prodigio del golf en Estados Unidos dirigido por una batuta española.