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Después de hacer un top 20 en el Korn Ferry, se estrena esta semana en Detroit

Miles Russell, un niño prodigio que debuta en el PGA Tour con 15 años

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Miles Russell © PGA Tour
Miles Russell © PGA Tour

Sólo necesitó un chip para convencer a Ramón Bescansa. Sólo tenía seis años, pero Miles Russell fue capaz de llamar la atención de un profesional de prestigio que trabaja como entrenador de putt de jugadores como Chris Kirk o Harris English. Un golpe le convención de que en ese niño había algo diferente. Su técnica era sólida, su contacto con la bola, nítido, su precisión, asombrosa…  Ahora aquel crío se prepara para estrenarse en un torneo del PGA Tour.

Sorprender a los demás se ha convertido en rutina para Russell. Supera fases a pasos agigantados. Bajó de un resultado al par con apenas seis años. Quedó segundo en las finales de Drive, Chip & Putt del Augusta National Golf Club cuando tenía nueve. Ganó tanto el Campeonato Junior de la PGA como el Junior PLAYERS a los 14 años, y luego más tarde logró el premio al Jugador del Año de la AJGA un día después de cumplir los 15, desbancando a Tiger Woods como el más joven en conseguirlo.

Muchos chavales se convierten en jugadores dominantes en la categoría junior debido a un crecimiento precoz que les hace sobresalir por encima de sus compañeros, golpeando drives que superan con creces a los de sus competidores. No es el caso de Russell. Tiene el aspecto de un estudiante medio de segundo año de instituto, mide 1,70 metros y pesa 75 kilos, pero se ha distinguido por un conjunto de habilidades que incluye el mismo juego corto de élite que impresionó a Bescansa hace años.

Russell también ha demostrado su habilidad contra los profesionales. En abril, se convirtió en el jugador más joven en pasar el corte en un torneo del Korn Ferry Tour. Terminó 20º empatado para convertirse en el más joven en terminar en el top 25 de un evento del circuito. Ahora hará su debut en el PGA Tour en el Rocket Mortgage Classic de esta semana después de recibir una exención de patrocinador en el campo.

«El Korn Ferry fue muy guay», dijo Russell. «Así que me puedo imaginar lo que es un evento del PGA Tour», añadió. Russell es el último de una hornada de fenómenos en el circuito estadounidense este año. Kris Kim y Blades Brown, ambos de 16 años, pasaron el corte en THE CJ CUP Byron Nelson y Myrtle Beach Classic, respectivamente.

El debut de Russell es aún más esperado, dada su condición de junior número 1 del mundo antes de convertirse en estudiante de secundaria. Es el ganador más joven tanto del Junior PGA Championship como del Junior PLAYERS. Ganó el primero por siete golpes con un resultado de 18 bajo par, y luego hizo 70-66-71 para conquistar por tres impactos el torneo del TPC Sawgrass.

Ya ha firmado acuerdos imagen y publicidad con marcas como TaylorMade y Nike, relaciones que le llevaron a caminar entre las cuerdas con el Número Uno del mundo, Scottie Scheffler, en el PLAYERS Championship de este año. La agenda de viajes de Russell ya imita también la de un profesional del circuito. Hizo un viaje de reconocimiento a Michigan a principios de este mes para ver el Detroit Golf Club, sede del Rocket Mortgage, y Oakland Hills, que acogerá el U.S. Junior Amateur, torneo en el que hizo match play por primera vez cuando tenía 13 años (lo que le convirtió en el tercer jugador más joven en hacerlo). Hace unas semanas, viajó al noreste para jugar en Pine Valley y Baltusrol.

Nacido en Jacksonville Beach, Florida, Russell se codea con jugadores de la gira que viven en el noreste de Florida. Juega con Raúl Pereda, otro de los alumnos de Bescansa, y con la ganadora de la LPGA Mel Reid, quien admite que recibe consejos de juego corto del adolescente. «No creo que necesite ningún consejo mío», dijo Reid. «Es muy bueno. Le pido consejos yo a él», añadió.

Pereda lo calificó de «jugador de primera categoría» y dijo: «Estamos ante un joven Tiger Woods«. Es un objetivo ambicioso y probablemente inalcanzable, pero tales declaraciones son el resultado de logros tan increíbles. Queda mucho talento por ver, sobre todo a medida que Russell crece y se hace más fuerte. Según Pereda, ya posee un juego corto de nivel PGA Tour.

Las dotes de Russell son sobrenaturales, dice Bescansa, que recuerda un momento en el que, al principio de su colaboración, estaba enseñándole a golpear un ‘flop’. Bescansa, ex All-American en Carolina del Norte, hizo bien en dejarse un putt de tres metros. Sin hacer un swing de práctica, Russell abrió la pala, lanzó sus manos hacia la bola y produjo un lanzamiento de arco alto que aterrizó suavemente, a medio metro del hoyo.

Tiene los «grandes golpes flop, tiene el golpe alto y suave, el sonido perfecto fuera del búnker, el bump-and-runs, el one-hop-stop…. lo he visto todo con él», dijo Pereda. Quien admite tímidamente que Russell también le ha superado. Una vez, cuando Pereda demostró su velocidad de swing de 116 mph, Russell replicó: «Oh Raúl, esa es mi velocidad de crucero».

15 años y un debut estelar en el Korn Ferry Tour

El empuje de Russell es intrínseco. Siempre ha sido él quien ha insistido en ir al campo, siempre pidiendo embocar unos cuantos putts más mientras sus padres esperaban pacientemente en el coche. Nunca han intervenido en una lección, dice Bescansa. Le dejan en el campo y le recogen cuando ha terminado sin comentarios ni críticas, un rasgo poco frecuente en los padres de jóvenes con un talento prodigioso.

Russell no idolatra a atletas de otros deportes. Nunca ha jugado en serio a nada que no sea el golf. A la pregunta de qué hace cuando llueve fuera y no es posible practicar, Russell responde: «Sólo espero a que pare de llover». Pero cuando lo hace, dice Bescansa, Russell lo aprovecha para probar los guantes de lluvia, ver cómo aguanta su swing con el tiempo húmedo y acostumbrarse a jugar contra los elementos.

Russell estudia en casa y su horario de golf determina su horario escolar. Si hace buen tiempo por la mañana, empezará con el golf. Si hace mal tiempo, trabajará en la escuela antes de ir al campo más tarde. Su vida gira en torno al golf. Le ha ayudado a convertirse en el mejor jugador de 15 años del mundo. Es plenamente consciente de que eso no significa que vaya a ser el mejor a los 16, a los 26 o a los 36, así que no le interesa hacer mucho más mientras fluya el buen golf.

«No me parecería un trabajo porque me encanta», dice Russell.

Aún está desarrollando su personalidad y su lugar en el mundo, como corresponde a un chico de 15 años. Tiene algo de humor, dice Pereda, pero sin llegar nunca a la arrogancia. «Russell tiene motivos de sobra para sentirse el próximo fenómeno, pero nunca llega a serlo», señala. Aunque Pereda argumenta que un poco más de chulería puede ser beneficioso a medida que Russell crezca. Su sorprendente modestia y madurez es en parte la razón por la que Pereda confía tanto en sus perspectivas.

Pereda, un novato en el Tour, ha intentado «mentorizar» a Russell lo mejor que ha podido, aunque no está seguro de cuánto lo necesita, dado lo aclimatado que ya está al golf de alto nivel. Y fue Russell quien envió a Pereda un mensaje de ánimo después de que éste sufriera una serie de cortes fallidos. Planeaban jugar una ronda de prácticas en Detroit esta semana, y puedes estar seguro de que Pereda estará ahí para cualquier cosa que Russell necesite en la Ciudad del Motor.

«Ese chico es un prodigio», dijo Pereda. «Estoy asombrado de cómo se ha desarrollado como atleta en el poco tiempo que llevo conociéndole. Quiero estar cerca de su vida durante mucho tiempo, no por lo que vaya a hacer, sino por cómo se va a comportar mientras lo hace», finaliza. Una estrella en ciernes que esta semana intentará empezar a dejar su sello en el PGA Tour.