Por primera vez en más de seis décadas, el golf mundial podría presenciar algo verdaderamente fuera de lo común, un capitán del equipo estadounidense en la Ryder Cup jugando como uno más del equipo. Desde que Arnold Palmer lideró y jugó en el equipo de 1963, nadie ha combinado ambas responsabilidades. Hace meses esta posibilidad sonaba como algo lejano, pero victoria de Keegan Bradley en el Travelers reabre una posibilidad que parecía más simbólica que real.
El propio capitán reconocía este domingo que su triunfo cambia el escenario: “Nunca hubiera pensado en jugar si no hubiera ganado. Esto definitivamente abre la puerta. No sé si lo haré, pero tengo que mirar con atención qué es lo mejor para el equipo. Aún queda mucho por delante, pero esto cambia un poco las cosas.”
La idea de ser capitán-jugador no solo no es nueva para él si no que, de hecho, fue una propuesta explícita desde el primer momento: “Cuando la PGA de América me llamó hace un año, lo primero que me dijeron fue: ‘Queremos que seas el primer capitán-jugador desde Arnold Palmer en 1963’. Mi cabeza estaba dando vueltas, no entendía muy bien, pero sabían que podía ser una posibilidad y que tendríamos un plan para ello.”
Con su victoria en el último designado de la temporada, Bradley asciende al 7º puesto en el ranking mundial, su mejor posición de siempre, y se reafirma como uno de los jugadores en mejor forma del circuito. “Me siento como uno de los mejores jugadores del mundo ahora mismo”, confesaba tras la ronda final, antes de añadir: “Un año atrás, no sé si hubiera imaginado estar entre los diez mejores del mundo, pero sí sabía que quería competir al máximo nivel.”
Es cierto que, de momento, tendría que elegirse a sí mismo ya que a pesar del triunfo es el noveno en la clasificación para Bethpage y sólo los seis primeros tienen el billete asegurado. Tampoco se descarta esta posibilidad.
Aunque en su momento aceptó el cargo con la intención de dedicarse exclusivamente a ser capitán: «Quería servir a los chicos, hacer bien el trabajo que me encomendaron”, pero reconoce que el respaldo de sus vicecapitanes, como Jim Furyk, y su reciente experiencia en la Presidents Cup, han hecho que la posibilidad de competir como jugador le resulte menos lejana.
Bradley ha estado recibiendo cánticos de “USA, USA” en cada torneo que juega desde que asumió el cargo, pero lo vivido esta semana fue diferente: «No esperaba este tipo de apoyo. Lo escucho cuando juego bien, cuando echo gasolina, en los restaurantes… pero lo de hoy fue una locura. Sentí algo parecido a Medinah. En el hoyo 18 era como estar en el estadio de los Red Sox, no hubo silencio en ningún momento».
Muchas cosas que valorar, pero la historia parece tener un guión escrito para Keegan Bradley. La pregunta es… ¿será eso lo mejor para el equipo norteamericano?. Todavía es pronto y, como él mismo ha dicho: «Tenemos tiempo. Nos reuniremos todos y veremos cuál es la mejor forma de hacerlo». Un nuevo aliciente para Bethpage.


