Min Woo Lee (-17) ha asestado un contundente golpe de autoridad en la tercera jornada del Texas Children’s Houston Open, firmando una excelsa tarjeta de 63 golpes para liderar el torneo con cuatro de ventaja sobre su inmediato perseguidor, el argentino Alejandro Tosti (-13), que hoy también ha dado un paso adelante importante (vuelta de 65).
No sorprende demasiado que el joven australiano sea capaz de cerrar rondas tan exuberantes. Es un jugador eminentemente explosivo. Lo que sería mayor novedad es que consiga rematar su primera victoria en el PGA Tour, precisamente porque todavía no ha podido hacerlo, con todas las virtudes que lo adornan como jugador de golf de altísimo nivel. Este domingo se ha procurado una oportunidad inmejorable.
Min Woo Lee es de esos jugadores a los que muy pronto se les ve a dos pasos de las grandes metas, sobre todo después de aquella victoria suya en el Scottish Open hace casi cuatro años, cuando era un recién llegado y apenas tenía 22 años. Dos pasos, sí, pero que no termina de darlos. A ver, parece cuestión de tiempo que gane en el circuito más importante del mundo (lleva 55 torneos disputados) y quizá sea esta semana en tierras texanas donde encuentre el exitoso punto de partida, el famoso ‘antes y después’. Y tampoco se le puede señalar como un golfista con la pólvora mojada o con el colmillo romo, pues al fin y al cabo atesora ya cuatro victorias en diferentes circuitos y en una carrera profesional todavía incipiente.
De alguna manera, el australiano ha devuelto a Scottie Scheffler (-12) a la casilla de salida de 2025. Aunque esta sentencia no sea más que una literaria manera de honrar y poner todavía más en valor la excelente actuación de Min Woo Lee, que ha hecho lo que ha hecho en las mismas narices del Número Uno del mundo, que partía como líder en solitario en esta tercera ronda, compartiendo ambos el partido estelar junto a Taylor Pendrith (-9). En realidad, ha sido Scheffler quien ha vuelto a las andadas él solito. Su juego este sábado ha estado mucho más cerca de la versión terrícola del jueves que de la excelsa del viernes, aunque con dos diferencias. Por un lado, aquel día, el jueves, las condiciones de juego eran más duras, con agua y viento; por otro lado, el texano encontraba en aquella primera vuelta un gran aliado en su putter, lo que desde luego no ha ocurrido en la tercera jornada. No han sido tanto los errores en la lectura de las caídas, que también, como que sencillamente la bola no le corría este sábado con la misma templanza y dulzura.
Partirá mañana el Número Uno a cinco golpes del liderato, así que no puede afirmarse rotundamente que esté en su mano recuperar la senda de la victoria. Si Min Woo Lee falla, entonces sí que el torneo puede convertirse en una auténtica batalla campal, pues la tabla anda muy apretada por detrás del australiano. Sea como sea, puede y debe esperarse una carga sostenida y emocionante de Scheffler en su última ronda de competición antes del primer Grande de la temporada.
Seguro que Rory McIlroy (-9) también quiere terminar al galope. El norirlandés pasaba el viernes el corte con algunos apuros, pero hoy ha entregado una de las mejores tarjetas del día (65), con eagle de fantasía incluido en el hoyo 8 para cerrar la vuelta (había salido a jugar por el 10), donde la enchufaba con un aprochito desde fuera de green. Está muy lejos de Min Woo Lee y cuesta una barbaridad concederle todavía alguna opción de victoria al Número 2 del mundo, pero seguro que Rory se marcha suficientemente satisfecho si es capaz de acelerar el paso el domingo y terminar dentro del top ten, quien sabe si incluso dentro del top 5 en una semana donde no se ha encontrado muy fino.



