Gonzalo Fernández Castaño (PAR) llegaba en un buen momento al OHL Classic, por lo que no podía ni debía descartarse una notable actuación del madrileño en tierras mexicanas. Buen momento de juego y con los niveles de ansiedad y expectativas en su justa medida. El equilibrio siempre deseado.
Sólo tenía que lidiar adecuadamente con una sensación que él siempre tiene cuando llega a Mayakoba. Se le encogen los brazos: el peligro siempre latente de enviar la bola con una escapada a los manglares, selva intrincada, le intimida. Un errático comienzo de vuelta el jueves agudizaba aún más esa sensación y el lastre de ese 76 ha resultado decisivo al fin y al cabo, a pesar de haber llevado a cabo un fantástico intento de levantar el vuelo para jugar el fin de semana. Siempre hay un momento para soltarse y el de hoy era uno de ellos: el milagro de la remontada pasaba por jugar libre y agresivo.
Los primeros nueve hoyos del español han sido para enmarcar y al fin y a la postre también nos muestran lo que está por llegar. Hizo cinco birdies en este tramo, pero es que pateó para birdie en todos y cada uno de los greenes, dejando colgando al menos tres intentos. Está pateando probablemente mejor que en toda su vida, muy consistente y eso son excelentes noticias para un año 2016 donde va a tener que jugar mucho y bien para terminar entre los 25 primeros en el ranking del Web.com.
«El jueves salí encogido. Me pasa a veces en este campo, sobre todo cuando hace viento como el jueves. La selva es la muerte… No conseguí trasladar a la competición las sensaciones del Pro-Am, porque ahí sí jugué más suelto. Hoy sí lo he conseguido y he hecho además lo más difícil, que era comenzar muy fuerte, con cuatro birdies en los primeros seis hoyos. Después, la verdad, cuando ya me he visto con la opción de pasar el corte más cerca, me he vuelto a encoger un poco y he hecho un swing muy malo en el hoyo 14 que me ha costado caro«, explicaba con rotunda honestidad.



