
La primera victoria de Cameron Young se sigue haciendo de rogar. Nadie duda de que llegará. Seguramente, más pronto que tarde. Pero de momento, agua. Este domingo, otro segundo puesto del golfista de Nueva York. Esta vez en el Valspar Championship. El noveno en 95 torneos valederos para el ranking mundial. Ahí sigue la maldición.
El hombre que ha conseguido retrasar de nuevo esta inevitable primera victoria de Young se llama Peter Malnati, un veterano de guerra, más famoso en los últimos tiempos por ser uno de los representantes de los jugadores en la Junta del PGA Tour que por su rendimiento en el campo de golf. De sus últimos ocho torneos, había fallado el corte en cinco ocasiones y su mejor resultado fue un noveno en el Cognizant Classic.
Malnati (-12) se ha impuesto con una magnífica ronda final de 67 golpes. Hay que decir que ha puesto mucho de su parte para ganar el torneo. Es cierto que Young ha terminado con un bogey en el 18 y dejando escapar una buena opción de birdie en el 17, pero sería injusto decir que lo ha perdido él. Realmente, lo ha ganado Malnati con tres birdies consecutivos en los hoyos 10, 11 y 12 y con un remate magnífico en el siempre temible Nido de las serpientes. Prácticamente al mismo tiempo que Young hacía el bogey en el 18, Malnati lograba un birdie excepcional en el 17.
Es su segunda victoria en el PGA Tour, más de tres mil días después de la primera. Su emoción era incontenible. Antes de tirar el putt de par en el 18, que estaba dado, lloraba desconsoladamente sobre el hombro de su caddie. Tampoco podía evitar las lágrimas durante la entrevista posterior, sosteniendo a su hijo en brazos, el mismo que le hizo cambiar de bola blanca a amarilla hace justo un año. «Simplemente cambién porque a él le gustaba más la amarilla y me ha venido muy bien porque tengo mejor actitud en el campo. Cuando las cosas no van bien, miro la bola, me acuerdo de mi hijo y siempre me acaba saliendo una sonrisa», explica.
Hubo un momento del día en el que llegaron a concentrarse seis jugadores empatados en el liderato. El campeón podía salir de cualquier dado. Incluso, por momentos, tuvo sus opciones Xander Schauffele, que colocó un -8 en la casa club cuando los líderes estaban empezando su vuelta, después de firmar una enorme resultado de 65 golpes el último día. Pudo ser Schauffele, o Yuan, o Phillips, o Hughes… Pero finalmente, a la hora de la verdad, el tirón definitivo lo dieron Malnati y Young y entre ellos se disputaron la victoria.
En todo lo bueno que hizo Malnati para ganar en los últimos hoyos, hay que añadir un alivio sin penalidad que le vino de cine en el hoyo 16. Falló el green al rough de la izquierda y la bola estaba bastante fea. Sus pies apoyaban en el stance en un aspersor, por lo que se le concedió el dropaje sin penalidad. Todo legal e impecable según las reglas. Eso sí, su bola acabó en el antegreen, perfectamente colocada. Igual las reglas tendrían que hacerse mirar eso… Puedes dropar, sí, pero manteniéndote en la misma zona de juego…
Jorge Campillo (PAR) ha finalizado el Valspar con la peor vuelta de la semana (74 golpes). Cierto es que no ha estado tan fino como días atrás de tee a green, pero en realidad la gran clave de no haber logrado un resultado mejor ha estado precisamente cerca del hoyo, concretamente en tres putts de metro y medio de par que se le han escapado y un tripateo en el 14 tirando el primero para eagle desde diez metros. Esos cuatro golpes hacen la diferencia de quedar 49º, su posición final, a haberlo hecho 17º. Son los pequeños detalles, aunque no deja de ser el cuento de la lechera.


