– A Jason Day (-20), líder del BMW Championship después de tres jornadas, le pareció que este sábado tiraba ochenta golpes «en comparación con las dos vueltas anteriores», según explicaba. Y es que jugó ‘sólo’ dos menos en el día y dejó colgada en el vestuario la piel de extraterrestre. Pero la tozuda realidad dice que sigue dominando el torneo con mano de hierro y seis golpes de ventaja sobre sus inmediatos perseguidores, Scott Piercy y Daniel Berger.
– «Es sencillo», explica Piercy, «si Day juega al par el domingo y yo hago seis menos tendré mi opción». Se entiende su razonamiento, pero no parece fácil que el australiano juegue al par del campo cuando en su peor jornada aún batía al campo y sólo ha jugado dos veces por encima del par en sus últimas 33 rondas de competición, desde el pasado mes de junio. De algún modo, todo estaba bajo control: «sabía que el sábado sería mi día más complicado por la previsión de viento del norte», explicaba Day. Por si acaso, en el hoyo 18 embocaba un putt de seis metros para birdie…
– En caso de victoria será el tercer jugador en los últimos veinte años en ganar cinco o más torneos en la temporada (Tiger lo hizo unas cuantas veces; el otro es Vijay Singh). Pero eso es lo de menos. Lo que de verdad tiene relevancia es que Jason Day conquistaría al fin un Número 1 del mundo más que merecido, a tenor de lo mostrado en el campo durante las últimas semanas. Rory McIlroy (-13) lo está defendiendo con tenacidad, pero lo está haciendo al fin y al cabo desde una ‘dimensión terrenal’ y partirá el domingo a siete golpes.
– Sergio García (-6), por su parte, mostraba su versión más irregular y prácticamente se ha despedido de la posibilidad de meterse en el último play off de la FedEX, tras entregar una tarjeta por encima del par. Se encuentra ahora mismo a siete u ocho golpes del objetivo, pues necesita acabar en tercera posición para garantizarlo, y la empresa se antoja poco menos que imposible.



