Cuando se dice que en el PGA Tour hay una ‘clase media’ de jugadores de gran nivel, estamos pensando en realidad en una lista de nombres bastante concretos, aunque puedan variar ligeramente según los momentos de forma, en la que curiosamente ni usted ni nadie, reconozcámoslo, suele incluir a tipos como Sepp Straka o Russel Henley. Una clamorosa injusticia, seguramente, con el austriaco y el estadounidense, que esta semana, después de 36 hoyos, se han postulado como candidatos al triunfo en Pebble Beach, segundo torneo designado del año.
De todos modos, bien mirado, habría que empezar por definir qué es eso de la ‘clase media’, porque resulta que estos dos jugadores llevan años instalados en el top 50 mundial. Establezcamos, antes de nada, que cualquier jugador que haya permanecido con cierta regularidad dentro del top ten mundial desde luego es algo más que ‘clase media’, aunque cada cual manejará sus baremos: hay quien considera, por ejemplo, sobre todo si se siente especial apego por LIV Golf, que Hideki Matsuyama es un jugador simplemente de ‘clase media’…
A partir de este punto, podríamos atrevernos a señalar (lo dicho: que cada cual establezca sus baremos) que la gran clase media del golf mundial la forman aquellos jugadores que de una forma regular, dilatada en el tiempo, aparecen entre los 150 mejores del mundo, según el ranking. Según estas cuentas, los chicos habituales del top 100 serían clase media-alta, así que puede que Straka y Henley todavía tengan que ganarse una plaza entre la aristocracia del golf mundial, pero desde luego pertenecen al escalón inmediatamente inferior. Dejémoslo en clase media alta o muy alta.
– Straka finalizó 2024 con las peores estadísticas de putt de su carrera (número 104 en Strokes Gained:Putting), así que por ahí, sobre todo, ha enfocado su trabajo en pretemporada. Los resultados no se han hecho esperar, con su victoria en el American Express, donde fue el octavo mejor en dicha estadística. Y curiosamente, no se va por las ramas a la hora de dar la receta: “he fortalecido el modo de agarrar el putter y ahora pongo las manos más arriba. Además, he cambiado el grip por uno más pequeño y delgado”. Por desgracia, este tipo de recetas no son universales. Más bien todo lo contrario.
– A Russell Henley no ha debido llegarle la famosa carta de Justin Thomas. O es de los que consideran que eso de abrirse y de dar más juego fuera de las cuerdas no va con él. Le cuesta una barbaridad decir cosas interesantes, así, a diario. El único radar en el que le interesa aparecer es el de la tabla clasificatoria. La verdad, sería raro que ahora todo el mundo fuese estúpidamente encantador. Que cada cual sea como sea y se exprese en el campo de golf. Dejemos tranquilos a los henleys del mundo.
– No parece que Scottie Scheffler vaya a ganar este torneo designado. Pero es sólo eso, que ahora mismo no lo parece… Veremos donde estamos dentro de 24 horas. Ayer, en un día ciertamente de juego irregular del texano, se lamentaba sorprendidísimo después de pegar el segundo tiro en el hoyo 15 de Pebble Beach: la bola había picado muy cerca de la bandera, pero un ligero descontrol en el spin (ligerísimo, por cierto), ayudado por la pendiente, la alejaba a cuatro metros del hoyo. No daba crédito. Benditas sorpresas las que se lleva Scheffler.
– Straka sí va a sumar esta semana buenos puntos para la Ryder Cup. Este año, como es bien sabido, cuentan los torneos del PGA Tour, aunque precisamente la victoria del austriaco en el American Express no lo hiciera, al coincidir con un torneo de las Rolex Series al otro lado del charco. Venga, vayamos con el cuento de la lechera: si Sepp gana esta semana en Pebble Beach, siendo un designado, sumaría 500 puntos en la lista europea de clasificación Ryder, lo que le llevaría directamente a la cuarta posición, dentro de los seis que se meten en el equipo directamente. (Jugar una Ryder, y no digamos jugar dos, suelen hacerlo jugadores absolutamente top o, como mínimo, de esa clase media muy alta…). Por cierto, Straka apenas tiene 31 años… ¿A que usted, de entrada, le echaba alguno más?
– Henley todavía no ha jugado una Ryder. Debutar en esta competición con el equipo de las barras y estrellas es bastante más complicado. Demasiadas fieras peleándose por la presa. Pero él todavía podría hacerlo. Ahora mismo marcha décimo en la lista estadounidense y no olvidemos que el año pasado pasaba el corte en los cuatro Grandes y atesoraba dos top ten (fue séptimo en el US Open y quinto en el Open). Hace unos meses debutaba en la Presidents Cup y, mucho ojo, formaba pareja con Scottie Scheffler en tres partidos, ganando dos de ellos y perdiendo uno por la mínima. También ganó su individual ante Sungjae Im por 3y2. En la hora de las elecciones del capitán, y en caso de duda razonable y de que Henley no se haya metido en el equipo por sus propios medios, no sería una cuestión menor contar con la bendición del Número Uno del mundo… Sea como sea, el de Georgia, a sus 35 años, está en el mejor momento de su carrera.



