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Crónica de la jornada final del CJ Cup Byron Nelson

Scottie perpetra una masacre sin carisma ninguno…

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Scottie Scheffler, ganador del CJ Cup Byron Nelson 2025. © PGA Tour
Scottie Scheffler, ganador del CJ Cup Byron Nelson 2025. © PGA Tour

Scottie Scheffler (-31) ha perpetrado una masacre muy pocas veces vista ganando el CJ Cup Byron Nelson con un resultado final de 253 golpes (tarjeta final de 63), el registro más bajo en la historia del PGA Tour en un torneo a 72 hoyos, igualando la marca que ya poseían Justin Thomas (Sony Open 2017) y Ludvig Aberg (RSM Classic 2023).

Estas barbaridades no se planean. Brotan imponentes, como las columnas hirvientes de un géiser. Pero su regreso a la senda victoriosa ha ocurrido como podía perfectamente ocurrir, de manera salvaje y majestuosa, pues de verdad nos hallamos ante un fenómeno de leyenda. Y además, por si faltara algo, el éxito ha llegado cargado de un enorme valor simbólico, puesto que Scheffler ha ganado en su tierra y en el torneo que lo mostró al mundo por primera vez hace ya 11 años, cuando apenas era un mocoso.

Puede que llevara ‘demasiado’ tiempo sin ganar (apenas unos meses, a decir verdad), para disgusto de sus admiradores y cierto deleite morboso de quienes todavía se resisten a rendirse ante él por aquello de la falta de gracia y carisma; pero a todos ellos se lo iba a compensar de alguna manera.

Este circunspecto Número Uno del mundo no pierde el tiempo en quehaceres propios de un influencer. Ni le gusta ni entiende que sea una tarea que su profesión demande. No se adorna fuera de las cuerdas. No provoca ni suele crear debates, más allá de lo estrictamente deportivo: si batirá un récord, si seguirá encadenando logros mayúsculos… Y este tipo de nimiedades. Choca el puño sobre todo con los niños y la talla de su ombligo, en definitiva, es la justa y natural. No es especialmente simpático, pero sí cordial, educado y, en ocasiones, mucho más interesante en su discurso, en sus comparecencias, de lo que parece. Ni opina o disecciona en redes sociales ni, de momento, porta ningún estandarte que no sea el de los birdies. Todo se andará. O no. Su legado es el que es hasta la fecha y hay a quienes les parece más que suficiente y quienes, además, necesitan examinarlo y aprobarlo sobre una pasarela.

Partía este domingo Scottie con una ventaja de ocho golpes y sólo podía perder el torneo con una combinación de dos factores: por un lado, el ataque furibundo y sostenido de alguno de sus inmediatos perseguidores (inmediatos, por decir algo), y por otro, que el texano viviera una jornada mediocre, tirando a pésima. El primer factor se dio, encarnado en la figura de su compañero de partido, Erik Van Rooyen (-23), que firmaba una excelente tarjeta de 63 golpes; pero el segundo ni por asomo: Scheffler despachaba los primeros nueve hoyos del TPC Craig Ranch con un parcial de seis menos y sólo un par de errores postreros en los hoyos 17 (bogey en este par 3) y 18 (par en el último par 5 del campo), con todo absolutamente decidido, lo apartaban del récord de golpes histórico, de esa cifra de 252, o quizá menos, que verdaderamente tenía en su mano.

Scheffler ha arrasado en casi todas las parcelas. Por poner un ‘pero’: si llega a brillar esta semana en las recuperaciones alrededor de green (‘sólo’ ha sido el 24º en la estadística de scrambling), como acostumbra, podía haber reventado todos los registros.

Jordan Spieth (-19) también entregaba un gran registro (62), el mejor del día, viniendo muy por delante del Número Uno del mundo y de los cientos, miles, de aficionados que lo acompañaban, gozando de cada uno de sus tiros sin alharacas, sólo disfrutando. De alguna manera Spieth prepara a marchas forzadas el terreno para su improbable asalto al club de los chicos del Grand Slam Career, en el que McIlroy acaba de ingresar. Como es bien sabido, para ello necesita ganar el inminente PGA Championship, segundo Grande del año que está a la vuelta de la esquina. El problema no es tanto confirmar (por ejemplo, la semana que viene en el Truist Championship) la evolución de su juego. El grave problema de Spieth y de cualquier aspirante al triunfo en el PGA es Scheffler. Ya lo era seguramente. Hoy, mucho más. Salvo que Phil Mickelson, por supuesto, disponga lo contrario entre bromas y veras.

Resultados finales del CJ Cup Byron Nelson