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El Número Uno del mundo desvela su curiosa rutina con los zapatos de golf

El curioso efecto colateral del peculiar juego de pies de Scheffler

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Scottie Scheffler es sin duda el nombre a seguir esta semana en el Travelers Championship. Su indigesto US Open, con sólo cuatro birdies en 72 hoyos y una actuación anodina para sus estándares, ha dejado mal sabor de boca y el torneo de Connecticut, el último designado de la temporada del PGA Tour, será una buena vara de medir para concluir si lo de Pinehurst fue un mero accidente o un síntoma.

Un síntoma de cierta fatiga. El propio Scheffler lo reconocía. Han sido seis meses muy buenos, con cinco victorias, un Grande, el THE PLAYERS, tres designados, un gran golf y un desgaste enorme. «No se trata tanto de algo físico como de una fatiga mental», explica. Tiene su lógica. Estar siempre arriba supone someterse cada día a la tensión de pelear por el liderato, atender a los medios, acudir a cada entrevista… Sus rivales iban cambiando semana a semana, pero él siempre estaba arriba. Va en el sueldo de alguien que gana torneos y son pocos los que consiguen naturalizarlo.

Concretamente, respecto al US Open, el golfista que reside en Texas cree que la singular configuración del recorrido Nº2 de Pinehurst le ha podido pasar factura. «Desde el tee me ha costado entenderlo. Normalmente en los torneos tengo una estrategia muy clara y definida, pero aquí daba un poco igual. Podías fallar la calle por medio metro y la bola se queda injugable o hacerlo por diez y que estuviera perfecta. No había una zona de seguridad. Era muy aleatorio y es posible que eso me despistara un poco. De calle a green era una desafío fabuloso, un gran campo, pero desde el tee no lo he visto claro», afirma.

Scheffler, en su encuentro con los periodistas antes del Travelers, ha aprovechado para compartir una curiosa historia sobre sus zapatos. Como bien saben todos nuestros lectores, la seña de identidad del swing del Número Uno es su exagerado movimiento de pies. El baile que se marca después de impactar la bola en cada golpe, sobre todo desde el tee y con los palos largos, tiene un efecto colateral: los zapatos.

El calzado es una parte crucial del equipamiento de golf de Scheffler, prácticamente a la altura de sus palos. «Mi elección de zapatos se basa en el rendimiento. Creo que el zapato es muy importante en el swing, sobre todo para mí, que muevo mucho los pies. Para mí es muy importante llevar siempre el mismo zapato, porque si cambio la forma en que el zapato se asienta en un ángulo o si cambio la altura, puede cambiar drásticamente la forma en que el palo pasa a través de la bola. Por ello, por razones de rendimiento, siempre llevo el mismo modelo de zapatos, para tener la misma tracción y el mismo peso. Si llevara zapatos mucho más pesados, me resultaría mucho más difícil llegar al lado izquierdo. Así que la mayor parte se basa en el rendimiento de la zapatilla. También me gusta su aspecto, pero sobre todo se basa en el rendimiento», explica.

La elección de los zapatos no es casual y, además, necesita que estén siempre casi para estrenar. Normalmente me pongo un par nuevo cada dos semanas, para asegurarme de que todo se mantiene muy consistente con el zapato. En cuanto a la adaptación, no es un gran problema para mí, suelen ser bastante cómodos. Y es agradable tener un buen par de zapatos nuevos que tengan buen aspecto, porque cuando era niño llevaba zapatos durante años y probablemente no sería el mejor producto para Nike en televisión, porque juego mucho al golf (risas). Uso un par nuevo cada dos semanas para que el rendimiento siga siendo exactamente el mismo, algo así como lo que hago con los wedges. La mayoría de la gente no cambia los palos de golf en años, pero nosotros cambiamos los lob wedges probablemente una vez al mes. Así que mucho de eso se basa en el rendimiento», confiesa.

Por cierto, admitió que tiene muchas ganas de competir en los Juegos Olímpicos y que desea compartir la villa olímpica con otros deportistas para ver sus entrenamientos. «No sé el tiempo que tendremos para ver otras disciplinas, pero lo que más me gusta es el baloncesto, que lo he jugado mucho, y el tenis. A mi mujer le gusta mucho también la gimnasia», señala.