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Crónica de la jornada final del Truist Championship

Seguro que a Straka no le importa nada que no se le considere una mega estrella…

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Sepp Straka posa con el trofeo de ganador del Truist Championship 2025. © PGA Tour
Sepp Straka posa con el trofeo de ganador del Truist Championship 2025. © PGA Tour

Sepp Straka (-16) ha ganado el Truist Championship y, seguramente también de paso, todo el respeto que su golf merece. No es que no lo tuviera, pues el buen aficionado aprendió hace tiempo a valorar su consistencia, igual que sus compañeros, pero no deja de ser uno de esos jugadores que parecen estar siempre en una notable segunda fila, por detrás de los grandes ‘cracks’. Puede que nunca llegue a ser una mega estrella, tal y como concebimos este concepto en el deporte de alto nivel, quizá sólo reservado para aquellos que se pasan la vida, como quien dice, en el top 5 mundial. Poco o nada le importa a él, seguramente. De momento, en este año 2025 puede decir alto y claro que, Rory McIlroy aparte, él es el único que ha ganado más de un torneo en el PGA Tour. Y, mucho ojo, no deja de ser éste también su cuarto triunfo en poco más de tres años en el circuito más importante del mundo (curiosamente aún no se ha estrenado en el DP World Tour, pero es que apenas se deja ver a este lado del charco, todo hay que decirlo: ha jugado sólo trece torneos del calendario regular del circuito europeo).

El Wissahickon course del Philadelphia Cricket Club se ha mostrado finalmente como un rival de altura, más de lo que parecía en los días previos al torneo e incluso después de la primera jornada. Dicho lo cual también hay que reconocer que varios de los grandes candidatos, incluido Straka, no han tenido su mejor día. Al ganador le ha valido una tarjeta de dos menos en el día para ganar holgado, pues su compañero en el partido estelar, Shane Lowry (-14), no pasaba de un registro de 70 golpes, par en el día, terminando, eso sí, con un doloroso bogey en el 18 cuando todavía llegaba a esa última estación con alguna opción.

No, no ha sido el día de casi nadie y eso siempre facilita las cosas. Justin Thomas (-14), por momentos, pareció dar con la senda buena, pero su empuje llegaba hasta el green del 15, último par 5 del recorrido, donde erraba un putt corto de birdie. Tampoco Rory era capaz de arrimarse a los líderes. Arrancaba con un birdie esperanzador, es cierto, pero justo ahí, en ese tempranero birdie, se quedaba frenado su impulso. Y Matsuyama (-7) se despeñaba por en los dos primeros tercios del recorrido, con un parcial de cinco más al salir del green del 11. Patrick Cantlay (-12), Tommy Fleetwood (-12) y Jacob Bridgeman (-12) sí entregaban tarjetas sobresalientes de 65 golpes, pero venían desde muy lejos y realmente, para qué engañarse, en ningún momento llegaron a convertirse en una seria amenaza.

Suele decirse de Straka que en sus semanas buenas de putt va a estar luchando por el triunfo sí o sí, porque el resto de las parcelas del juego suele llevarlas bien ordenadas, y eso es justo lo que ha ocurrido en este Truist Championship. Sepp llega al segundo Grande del año como Número 9 del mundo, estrenando precisamente su condición de top ten mundial (igual que Lowry, que llegará como Número 10 y tampoco había alcanzado nunca esta cota). A pesar de sus dos victorias en apenas unos meses seguramente aterrizará en Quail Hollow sin hacer ruido, como siempre, y se nos volverá a hacer muy difícil considerar que puede ser su Grande, su momento (no ayuda demasiado tampoco que fallara el corte en el Masters, las cosas como son). Allí, en tierras de Carolina del Norte, recibirá también la contenida felicitación de Luke Donald, su capitán en la Ryder. Porque hoy, por si quedaba alguna duda, ha quedado sobradamente claro que este jugador, sin hace ruido, templado y tranquilo, puede y debe ser un pilar fundamental del equipo continental en el infierno de Bethpage.

Resultados finales del Truist Championship