«Carlsbad, Carlsbad, tenemos un problema». Esta es la frase más escuchada en los últimos días en los cuarteles generales de TaylorMade, ubicados en esta ciudad californiana próxima a San Diego y cuyos primeros habitantes eran conocidos como los luiseños. El problema se llama Scottie Scheffler. Y más concretamente, su último driver. Poca broma.
El Número Uno del mundo no termina de adaptarse al Qi4D 2026, el nuevo modelo lanzado al mercado por la marca estadounidense. Como es lógico, en la casa hay preocupación. Scheffler es junto a Rory McIlroy el mejor embajador de su material y sus dudas suponen una zozobra comercial de primer orden. Por eso, ahora mismo se trabaja noche y día para encontrar las especificaciones que permitan a Scottie volver a sentirse cómodo con ese palo. Es la tarea principal y casi la única.
Hoy Scheffler ha dictado sentencia al acabar su tercera ronda en el THE PLAYERS Championship. Ha firmado 67 golpes (-4 total), su mejor registro de la semana. Un cinco bajo par que le ha permitido escalar posiciones en la clasificación, aunque lejos aún de donde se reparte el bacalao de la victoria. Le preguntaban al terminar por el driver, por sus sensaciones.
– ¿Que cómo me he sentido con el driver? Bien, respondía Scheffler.
– ¿Con cuál de ellos?, pedía aclaración el periodista.
– Con el que he usado desde 2024, sí, con ese (risas), remataba Scottie.
Scheffler no termina de hacerse al nuevo driver de TaylorMade. De hecho, antes de empezar el THE PLAYERS decidió sentarlo en el banquillo y devolver al antiguo a la titularidad. Los dos primeros días no fueron bien, aunque él mismo explicó que se trataba de un problema de transición entre los dos palos. Hoy sí ha estado mucho mejor desde el tee, cazando 11 de las 14 calles del Stadium course del TPC Sawgrass.
El driver es el niño bonito de las marcas de palos, de ahí obsesión por sacar uno nuevo todos los años. Por este motivo, las dudas de Scheffler son un auténtico dolor de cabeza para TaylorMade.
Por otro lado, Scheffler ha desvelado un dato curioso para los más cafeteros. El jueves por la tarde, tras la primera vuelta, estuvo trabajando dos horas en la cancha de prácticas de Sawgrass con su entrenador Randy Smith. ¿Qué estaba buscando? «Si te dijera que estaba buscando algo es porque lo había perdido, y no creo que sea así, pero en todo caso, de buscar algo en las sesiones de trabajo en la calle de prácticas, para mí lo más importante es sentir la cabeza del palo. Si mes ves pegando bolas en la cancha, normalmente lo que estoy persiguiendo es eso: sentir la cabeza del palo», ha explicado.
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Scheffler es consciente de que, pese a su muy buena ronda de cinco bajo par hoy sin bogeys, no tiene opciones de victoria ya en el THE PLAYERS. «Hombre, si soplara un viento de 45 kilómetros hora por la tarde, pues a lo mejor, pero no lo creo», señalaba. Ludvig Aberg, líder antes del tercer día, ha salido a jugar después de que terminara Scheffler y partía con ocho golpes de ventaja.
Sea como fuere, el Número Uno del mundo no se va de vacío ninguna semana. Asegura que hay cosas positivas. «Le doy mucho valos a las dos vueltas que he sacado adelante el jueves y el viernes sin tener mi mejor juego conmigo. Creo que la actitud ha estado muy bien en todo momento y eso es bueno para el futuro». Precisamente, en cuanto al futuro, ha dicho que aún no ha decidido si jugara algún torneo más antes del Masters. Teniendo en cuenta que hay dos semanas en su Texas (Houston y Valero), lo normal es que lo veamos al menos en alguna de ellas.



