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Las reacciones del gran campeón a otra semana inolvidable en el PNC Championship

Tiger sujeta el optimismo, alucina con Charlie y se queda mudo con Langer

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Tiger Woods y Bernhard Langer se saludan y felicitan a la conclusión del PNC Championship.
Tiger Woods y Bernhard Langer se saludan y felicitan a la conclusión del PNC Championship.

Nadie mejor que Tiger Woods puede definir el momento en el que se encuentra tanto desde el punto de vista físico como de juego. Lo visto en el PNC Championship invita al optimismo al ojo del aficionado. Ha jugado bien, ha estado sólido, ha cometido pocos errores y ha conseguido llegar hasta el final del torneo con opciones de victoria junto a su hijo Charlie. La pregunta del millón al acabar el festivo torneo en Florida era obvia: cuándo lo volveremos a ver y hasta dónde cree que podrá llegar su nivel de nuevo según sus posibilidades de practicar.

Tiger resumió las expectativas en una sola frase: «ahora mismo soy un buen compañero de scramble. Puedo pegar algunos buenos tiros aquí y allá y poco más. Ya veremos lo que nos depara el futuro. Se trata de entrenar y progresar, ir construyendo poco a poco sobre pequeñas cosas», explicó a los periodistas. Es un claro mensaje de contención de la euforia y el optimismo. Aún queda un largo trecho por recorrer para ver al gran campeón de 15 Grandes peleando por torneos… si es que alguna vez más lo volvemos a ver. Su última victoria, ya lo saben, fue hace más de cinco años en el ZOZO Championship.

Este cruento choque de realidad de Tiger no quita para que no cambie esta semana por nada del mundo. Se lo ha pasado como un enano. «Poder jugar con mi hijo y verle hacer su primer hoyo en uno, con mi hija Sam en la bolsa, rodeado de mi familia y amigos es todo. No puedo pedir más. De esto se trata de este torneo, de estrechar lazos con los tuyos, conectar todos», afirmó.

En este sentido, el padre no ahorra elogios al hablar de la evolución de su hijo Charlie. «Ha mejorado mucho de un año a esta parte en todas las parcelas del juego. Su golf no tiene techo. No olvidemos que tiene 15 años. Es cierto que lleva ya mucho tiempo con nosotros, delante de los medios de comunicación, pero sólo tiene 15 años. Sinceramente, ojalá le hubiera pegado yo tan bien y tan lejos con su edad», aseguró. Charlie, claro, no se pudo contener ante las palabras de Tiger y le replicó: «papá, ojalá hubiera ganado yo los torneos que ya había ganado tú con mi edad», a lo que respondió el Tigre: «metí un par de putts».

Más difícil es de explicar el rendimiento de Bernhard Langer con 67 años. «Es impresionante», intervino Charlie sin que nadie le preguntara, mientras que Tiger Woods no pudo ser más expresivo: «no tengo palabras para definir lo que hace, es increíble. No falla un tiro. Me quito el sombrero con él. Hoy he vuelto a sentir en cierto modo esa presión por ganar y lo más divertido de todo es hacerlo contra alguien que no comete un solo error. Nos lo pasamos muy bien. Me encanta eso. Sabes que si fallas un golpe, estás muerto», recalcó.

Si el padre se lo pasó bien, qué decir de Charlie, que consiguió además el primer hoyo en uno de su carrera. «Ha sido, de lejos, el mejor día de mi vida en un campo de golf, de lejos. El hoyo en uno fue con un hierro 7 un poco cortada. Eso sí, me fastidió muchísimo no verla entrar», remató.