Tom Kim (-13) sigue siendo el líder del Travelers Championship, último de los ocho torneos designados del año en el PGA Tour, después de la segunda ronda. El coreano, después de firmar un 62 el jueves, todavía se fue a la calle de prácticas para asegurarse de que todo seguía en su sitio y afilado, según ha confesado. Están locos estos coreanos. Así que hoy, en fin, en el día de su 22 cumpleaños, ha elevado incluso el nivel de eficiencia en el juego de tee a green en el TPC River Highlands y en esta segunda vuelta sólo ha fallado una calle y un green en regulación. De momento, nadie le tose de cerca, es casi imposible, así que mantiene una ventaja de dos golpes sobre sus inmediatos perseguidores, que son Collin Morikawa (-11), Akshay Bhatia (-11)… Y Scottie Scheffler (-11).
A Bhatia no le hace falta tanta precisión de tee a green. Se las arregla para hacer muchos más birdies que bogeys y no hay más que hablar. Morikawa, por su parte, ha marchado hoy más en la sintonía del coreano: no ha fallado ni una sola calle y ha cazado 16 greenes en regulación. En cuanto a Scheffler, fiel a su cita en los últimos partidos del fin de semana, sea el torneo que sea, pues también lo ha bordado de tee a green, repitiendo los números de Kim, una sola calle fallada y 17 greenes en regulación cazados.
La diferencia es que a Scheffler le ha cogido en el campo la tormenta y se ha tenido que tragar la larga suspensión de más de tres horas antes de salir a terminar su vuelta. Le quedaban dos hoyos y, una vez reanudado el juego, desperdiciaba una buena ocasión de birdie en el 17 y finalizaba con birdie en el 18 para meterse en el penúltimo partido del sábado.
En realidad, para ser más exactos, la secuencia fue la siguiente: venía de hacer tres birdies consecutivos en los hoyos 13, 14 y 15 y justo antes de la suspensión desaprovechaba otra buena opción en el 16, par 3. Después, con el juego parado y el agua cayendo a mares sobre Cromwell, aguardaba paciente y en compañía de su familia, a ver si se reanudaba el juego. Más en concreto, junto a su mujer y su hijo. Ahí anduvo, según ha contado, cambiando pañales (es literal) y tratando de apaciguar a la pobre criatura, que no dejaba de llorar. Luego, como ya se ha dicho, todavía salía a jugar y recogía el hilo donde lo había dejado, jugando un golf casi perfecto y rematando la vuelta con un birdie en el 18. Pura rutina de Número Uno que todavía anda estrenando paternidad. De momento, el desgaste emocional que traía acumulado no asoma y la sombra de esta fiera competitiva vuelve a ser alargada…
El recorrido del TPC River Highlands está recibiendo por todos lados. A estos jugones no hay quien los pare. Hoy, Lowry (-9) y MacIntyre (-8) han remedado el 62 del jueves de Kim. Nada que ver con los escenarios de las dos semanas anteriores, Muirfield Village y Pinehurst, donde los pares eran magníficos y hasta podía llegar a celebrarse un buen bogey. En el Travelers, esta semana, los pares pueden llegar a ser muy malos y los bogeys verdaderas tragedias… Puestos a elegir, qué duda cabe, nos quedamos con las pruebas más exigentes, ya que estamos hablando de eventos designados, pero en fin, nada ni nadie obliga a que así sea y tampoco es cuestión de torcer el gesto. Vivan los birdies.
Otra cosa es lo del corte. Deberíamos tener ya asumido que el golf de primer nivel enfila esa senda, la de las cuatro rondas sin corte, pero no hay manera. Donde haya un buen corte que se quiten estos viernes de manga ancha.


