Este domingo va a haber tipos a los que les toque jugar algo así como cuarenta hoyos de golf para terminar el Wyndham Championship. Jorge Campillo (-5) debería ser uno de ellos, aunque todavía tiene que confirmar su presencia en la maratoniana jornada final en la que se disputarán las últimas dos rondas al completo. El extremeño tiene que terminar mañana, bien temprano, los tres hoyos que le restan para acabar la segunda vuelta y quedarse dentro de la línea del corte, que está en -4. El asunto pinta bien para el español, que venía con un parcial de tres menos en el día y que en el momento de la suspensión por falta de luz estaba en el green del hoyo 15, par 5, con una opción de eagle de unos quince metros, aunque ciertamente se trate de un putt delicado, todo cuesta abajo. Este sábado ha jugado de nuevo bastante bien, pegando sólido desde el tee. Una lástima ese putt de algo más de un metro que fallaba en el hoyo 9 para salvar el par.
Este domingo, después de tirar ese putt de eagle, tendría que afrontar los tres últimos hoyos, en los que, pongámonos en lo mejor, incluso podría acercarse más a la zona caliente de la tabla. Todo esto ocurrirá a partir de las 6,45, hora local.
El líder es el incombustible Matt Kuchar (-12), que necesitaba ganar esta semana para meterse en los play off de la Fedex y ahí está, poniendo los cimientos de la gesta. Pero el top ten del torneo, por ejemplo, se sitúa ahora mismo en un registro de -8, al alcance todavía de Campillo si termina la segunda vuelta de la mejor manera, mucho más con dos rondas enteras de golf por jugar.
Puede ser un domingo épico en el Sedgefield Country Club, con tantísimo que anda en juego para algunos jugadores y con todo lo que queda por jugar. Es imposible realmente hacerse una idea de quién puede ser el ganador final. Algunas cosas sí vamos ya teniendo claras. Por ejemplo, que Lucas Glover (+1) no repetirá la hazaña del año pasado, cuando ganaba este torneo y se metía en los play off, antes de ganar el primero de ellos. Y que Jordan Spieth (-2) tampoco va a mejorar su puesto 63º en el ranking, aunque tampoco parece que pueda salirse de esos setenta primeros que se clasifican para el primer play off.
Campillo, como ya quedó explicado en la previa del torneo, no tiene que hacer muchas cuentas: como tantos otros presentes en la cita, necesita ganar para meterse entre esos setenta primeros, pero todo lo que sea alcanzar el top 125 sería buen asunto. Al final, las cosas como son, son muchos los que parten con aspiraciones heroicas en el Wyndham, pero muy poquitos los que de verdad consiguen moverse en el ranking. Es una cuestión matemática, de cajón. Ganador, por ejemplo, sólo puede haber uno, y son docenas los que necesitan ganar para alcanzar el anhelado top 70…
El plan del PGA Tour sigue siendo el de acabar el torneo el mismo domingo, aunque ciertamente se va a ir contra el reloj, porque ya se sabe que en este circuito, ni en situaciones tan particulares como la que nos ocupa esta semana, con tantísimo retraso a causa de la tormenta Debby, son capaces los jugadores de ponerse las pilas y apretar el paso. Es posible (seamos bien pensados) que mañana salgan todos con el compromiso de acelerar ligeramente según qué rutinas, aunque a Campillo poco o nada le costará… Si lo dejaran a sus anchas este muchacho se jugaba los 39 hoyos en menos de siete horas. Se admiten apuestas.



