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Ras de hierba de la primera jornada del THE PLAYERS

Un tipo que aún no ha nacido hará un día historia en el THE PLAYERS…

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Scottie Scheffler. © Golffile | Fran Caffrey
Scottie Scheffler. © Golffile | Fran Caffrey

– Scottie Scheffler firmaba ayer un 69 en la primera jornada del THE PLAYERS. Es su novena ronda consecutiva de  competición por debajo de setenta golpes en el Stadium course del TPC Sawgrass. El año pasado batió el récord, que estaba en cinco, y lo dejaba en ocho. Hoy, de momento, ya está en nueve. A ver dónde acaba, pero comienza a ser posible, e incluso probable, que el jugador que consiga superar este récord todavía no haya nacido… Tuvieron que pasar más de cuarenta años para que alguien llegara y encadenara seis rondas por debajo de setenta, así que a ver quien es el guapo que encadena diez, once, doce o las que sean, según donde deje el listón el texano. La evolución del material, por supuesto, y la cada vez más fina formación de excelentes jugadores quizá acorten los plazos, pero nadie nos va a bajar de esa burra: es posible, e incluso probable, que todavía no haya nacido el valiente que le quite este récord a Scheffler. Un récord que, además, todavía está en marcha…

Bueno, pues tal logro tampoco ha dejado muy satisfecho al Número Uno del mundo. Ayer se le veía más bien cortante e incómodo en la atención a los medios. Nunca puede ser malo un 69 en este torneo y en este campo, pero él seguramente sentía que había tenido al alcance de la mano un 67 o 66. No hay nada que moleste más a Scheffler que cargar con un bogey en cuanto comete un error. Pero ayer no fue ese el caso: es cierto que cometió algunos errores, pero anduvo sólido en las recuperaciones (4/5) y sólo firmó un bogey. Será entonces que falló dos putts de birdie más bien cortos, desde unos dos metros, y un total de seis putts desde menos de cinco metros. Será eso y que comienza a estar harto de arrancar cada semana fuera del top 5 y hasta del top ten del torneo.

– Camilo Villegas (-6) es uno de los tres colíderes, junto a Lucas Glover y J. J. Spaun. El colombiano le pegó mal a la bola el lunes y el martes, pero el miércoles mantuvo una charla de dos horas con su entrenador, el argentino José Campra y, vídeos mediante, encontraron una ligerísima tara en el downswing. Dicha charla tuvo lugar a las nueve de la mañana del miércoles en Florida, que eran las nueve de la noche en Singapur, lugar donde se encuentra Campra, junto a Sebastián Muñoz, en el torneo de LIV. Uno, Villegas, colgó a las once de la mañana y se fue derecho a la cancha de prácticas; el otro, Campra, colgó, se lavó los dientes y se metió en la cama. “Trabajamos un par de horas. Es muy trabajador. Muy pocos dan más clases de golf que José Campra, y siempre está disponible para mí, así que es genial”, señalaba ayer un agradecido Villegas.

Jugador y profesor se conocen desde hace mucho tiempo, pero no fue hasta 2023 que comenzaron a trabajar juntos. Y no fue un trabajo cualquiera: Villegas andaba muy perdido y se metieron en cambios técnicos muy profundos que podrían resumirse de modo un poco burdo, pero inteligible, de la siguiente manera: se trataba de cambiar aquella bola más baja de Camilo por una bola más alta. Dejémoslo ahí para entendernos. El colombiano sufrió lo que no está escrito durante los primeros meses de trabajo, pero persistió en el intento y al fin llegaron otra vez los triunfos.

Con la calculadora en la mano seguramente hay muchas maneras de firmar un registro de cuatro bajo par en una ronda en la que has hecho tres bogeys y un triple bogey. Pues bien, Chandler Philips (-4) escogió una nunca vista en el TPC Sawgrass: a todos esos borrones añadió la friolera de tres eagles y cuatro birdies. Tres eagles, sí señor, lo nunca visto, reventando los pares 5 del recorrido: comenzaba la ronda por el hoyo 10 y embocaba un purazo de once metros en el 16. Luego la metía desde fuera en el 2 con aprochito delicado; y finalmente pegaba el disparo del día en el 9, el último hoyo de su ronda, para dejarse una opción de eagle de apenas un metro, que naturalmente iba a convertir. Venía, además, de hacer un triple bogey en el 8. (En el par 5 que queda, el hoyo 11, además hizo birdie: siete menos en los hoyos largos del campo: seguro que tampoco ha nacido el jugador que pueda superar esto).

Junto a Philips, por cierto, iba jugando uno de los tres colíderes, J. J. Spaun (-6), que cerraba la vuelta con seis birdies y ni un solo error. A esto es a lo que se refieren los golfistas de alto nivel cuando nos dicen que están tratando de jugar un golf ‘más aburrido’…

Resultados en directo del THE PLAYERS Championship