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Qué complicado es ser un héroe

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Matt Jones puso todo de su parte para no ganar el Open de Australia 2015. Comenzó la última ronda con bogey y doble bogey, cometió un terrorífico triple bogey en el hoyo 9 y aún en el 18, pese a salir con un golpe de ventaja, estuvo a punto de irse al agua de tercero con un pitch en las manos. Sólo una milagrosa ráfaga de viento en el último instante lo evitó. Acabó con una tarjeta de 73 golpes, un resultado que en 99 de cada 100 ocasiones te obliga a claudicar en una ronda final de un torneo, sobre todo cuando estás peleando mano a mano con el Número Uno del mundo y cuando otro de los mejores del planeta, Adam Scott, está lanzando un ataque bárbaro por delante.

– Sin embargo, Jones hizo lo justo para ganar y, además, los planetas se alinearon para que Jordan Spieth tuviera una discretísima jornada de golf. No pareció querer aguarle la fiesta a su buen amigo, aunque evidentemente esto es sólo una barata especulación periodística. Simplemente, no tuvo su día. Hizo el par y acabó a un golpe de Jones. También empezó con dos bogeys y sólo empató con el líder tras un birdie en el 11. Spieth lo intentó hasta el último hoyo, donde se dejó una razonable opción de eagle para forzar el playoff. Tenía un putt de cinco metros. «Estaba convencido de que lo iba a meter. Es cierto que no ha pateado bien esta semana y que hoy no jugó a su mejor nivel, pero ese es el putt que siempre mete Jordan», aseguraba después un aliviado Jones. Pero lo falló. Se conformó con el birdie y al vencedor le sirvió el par.

– Jones también hizo cosas buenas para ganar, no muchas, cierto, pero algunas sí hizo. Salvó el par en el hoyo 12 embocando desde el búnker; pegó el mejor golpe del día en el 16 para dejarse hecho un birdie casi definitivo y salvó el par desde una situación imposible en el hoyo 17 tras fallar a los árboles el tiro de salida. En definitiva, se dejó la piel para ser el héroe que todos buscaban, el chico con un talento enorme que se crió en Sidney, que es socio del campo donde se jugaba esta edición centenaria del Open de Australia, el jugador que tardó 35 años en lograr su primera gran victoria (Shell Houston Open 2014), y que ahora justo parece haber encontrado su mejor nivel. Por cierto, aquel triunfo en Houston, el primero de su carrera en el PGA Tour, llegó también tras un final muy errático de Matt Kuchar.

– Las otras dos grandes noticias de la última jornada del Open de Australia fueron el vueltón de Adam Scott, que hizo 65 golpes y acabó a uno de Jones y el fabuloso 61 de Rod Pampling. El veterano consigue el billete para el Open Championship de Royal Troon con esta prodigiosa ronda de golf. Acompañará a Matt Jones y a Nick Cullen.

Pincha aquí para ver los resultados finales del Open de Australia 2015