Que las reglas de golf son un mar insondable y complejo para la mayoría de los mortales es algo que está fuera de toda duda. Por suerte, para eso tenemos a los árbitros, que continuamente están sacando a los jugadores de muchos atolladeros. Sin embargo, hay veces que incluso los propios árbitros se quedan en blanco y sin capacidad de respuesta ante una duda. Es lo que sucedió ayer con Jordan Spieth durante la tercera vuelta del WGC Cadillac Championship.
El Número Uno del mundo tiene la costumbre de mojar la base de la cabeza de su putter para que no resbale tanto por encima de la hierba durante el movimiento. Es una rutina que tiene y con la que se siente cómodo. A veces lo hace con una toalla húmeda y otras veces directamente con el dedo, con saliva y así consigue más agarre. Eso sí, hasta ahora, sólo había hecho esto en prácticas, jamás en competición oficial. Ni siquiera se lo había planteado, hasta ayer.
Como bien es sabido, Spieth lleva una semana negra en los greenes del Trump National de Doral. No se siente a gusto y, desde luego, su nivel de acierto es mucho menor al habitual. Así las cosas, buscando un giro a su vuelta el sábado pensó en humedecer la base de su putter como hace en las jornadas de prácticas, pero antes preguntó a los árbitros si podía hacerlo o si, por el contrario, había alguna regla que lo impidiera. No estaba seguro.
El árbitro a quien consultó Spieth, Andy MacFee, no estaba del todo convencido de cuál era la respuesta y decidió contrastar el asunto con otras opiniones. Varios hoyos después regresó el árbitro y le comentó a Spieth que no estaban del todo seguros del asunto y que lo iban a tratar en profundidad en el comité de reglas de la USGA para tomar una decisión. Mientras tanto, sí le dieron permiso para limpiar el palo con una toalla, si esta se encuentra húmeda podría conseguir algo parecido a lo que buscaba, pero no le permitieron que mojara la base del putter con saliva.
Fuentes consultadas por Tengolf aseguran que la Regla que afecta a esta consulta de Spieth es la 4.2 b, referente a materiales extraños, y dice lo siguiente: «No deben aplicarse materiales extraños a la cara del palo con el propósito de influir en el movimiento de la bola». Un ejemplo: no se puede aplicar saliva a la cara del palo…
En cualquier caso, a la vista de esta norma, y teniendo en cuenta que se refiere a la base del palo y no a la cara, todo apunta a que la USGA y el R&A permitirán a Spieth hacerlo en un futuro, aunque habrá que esperar a su decisión. Una curiosidad más sobre lo complejas y a la vez apasionantes que son las Reglas de Golf.



