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Declaraciones de Jon Rahm tras acabar quinto en una dolorosa ronda final en los Juegos

Jon, roto y casi sin palabras

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Jon Rahm, durante la última ronda de los Juegos Olímpicos de París.
Jon Rahm, durante la última ronda de los Juegos Olímpicos de París. (© Golffile | Stefano Di Maria)

Jon Rahm no suele poner paños calientes en la derrota. No es de los que buscan excusas. Mira a la adversidad a los ojos, la asume y trata de utilizarla a su favor para seguir creciendo. Hoy, sin embargo, tras acabar quinto en los Juegos Olímpicos de París después de desperdiciar cuatro golpes de ventaja a falta de ocho hoyos, estaba roto. Sin palabras. Devastado.

Aún con los ojos brillantes y mientras sonaba de fondo el himno de Estados Unidos en honor a Scottie Scheffler, Jon daba la cara con la mayor entereza posible. «No recuerdo la última vez que jugué un torneo y sentí esto al acabar. No encuentro las palabras… No sólo me he defraudado a mí mismo, sino a todo un país, a España. Esto es mucho más doloroso de lo que me podía imaginar. Me han preguntado muchas veces qué lugar ocuparía este torneo en mi opinión respecto a los Grandes o qué sentiría si lo ganara, y creo que al perder hoy, me doy realmente más cuenta de lo que significan los Juegos para mí que si hubiera ganado una medalla. Me doy cuenta de lo mucho que importa. He tenido el honor de representar a España en muchísimos eventos, y no conseguir una medalla me duele bastante», afirmaba.

Respecto a la última jornada, Rahm se detiene en los hoyos 11 y 12, los dos bogeys consecutivos cuando tenía cuatro golpes de ventaja. «Son cosas que pueden suceder en golf. No fueron golpes terribles. En el 11 había más viento del que se podía sentir y se me fue diez metros larga. Tiré un buen putt, pero se fue larga. Los tripateos me han costado mucho esta semana. Hice tres putts casi todos los días y no es algo a lo que esté acostumbrado. Ha sido demasiado», explicaba.

Eso sí, a su juicio, el peor golpe del día, el que menos se perdona, es el tercero del 14. «Una vez fallé la calle, no puedo cometer un error así. No puedo ir a la izquierda de green. Tenía un hierro 8, 162 metros, creo. Sabía que corto a la derecha estaba bien. No se puede ir a la izquierda en ese green. Pagué el precio de cometer muchos errores», señalaba consternado.

Rahm trató de rehacerse del mazazo. Habló con su caddie Adam Hayes y fueron a por todas. «Me puse en modo ataque. Nos dijimos que cuatro treses tenían una oportunidad. Estuve cerca en el 15, la metí en el 16 y vi que necesitaba dos más para empatar a Scottie. No siento que haya hecho tan malos swings. Es un campo de golf así de difícil. Es así de simple. En el 18 fue una pena que no pudiera darme una oportunidad mejor para llevar a Hideki al desempate. El error es mío. En el 11. Lo más doloroso es lo que podría haber representado esto para España».

«El error es mío. En el 11. Lo más doloroso es lo que  representaba esto para España»

Jon asegura que la sensación mientras compites no es diferente a un Grande, pero sí el sabor de boca que queda después.»Lo que voy a tener que aprender sobre lo que pasó hoy es que si llego a meter el putt del 17 para par aún me podría haber dejado una opción de plata en el 18. Quién sabe. Pero no jugué tan ordenado como debía», apuntaba.

Sobre la vuelta de nueve bajo par de Scheffler, Rahm no oculta su admiración. «Hacer nueve bajo aquí es casi un chiste. Ver dos esta semana es bastante impresionante. Había viento y en cuanto fallas un golpe, lo pagas. Hay que jugar muy bien para hacerlo».

Jon volvió al dolor de le genera lo que ha ocurrido este domingo en los Juegos. «Dos de las semanas más significativas de mi carrera son dos torneos en los que no ganamos dinero. Y lo he dicho un millón de veces, y lo diré de nuevo, porque la Ryder Cup y éste están ahí arriba. Es diferente a la Ryder Cup. Tampoco es un Major. Pero siento que es casi el premio máximo si representas a tu país. Y sí, eso es lo que lo hace tan especial».

Al menos, con la cabeza fría, se lleva lo positivo, lo bien que jugó. Eso es lo que mete en la maleta de vuelta de París.